martes, octubre 31, 2006

Colombia inmigrante

Hace seis años vivo por fuera de mi país, Colombia. Hace seis años vivo como inmigrante con un pié en Israel (aunque acá no me siento verdaderamente como un inmigrante, pero eso es harina de otro costal) y otro en los Estados Unidos. Y como inmigrante caigo a veces en los lugares comúnes típicos de los inmigrantes: una idealización del terruño, tendencia a cantar canciones locales cuando uno se encuentra con los amigos, exacerbada solidaridad con compatriotas anónimos que uno no conoce, tendencia a reducir "la colombianidad" a clichés.
Por otra parte, en estos seis años he tenido la oportunidad de vivir en dos paises con una altísima tasa de inmigración (posiblemente los países con más inmigrantes per cápita en el mundo). Una de las cosas que más me ha impresionado es la diversidad de estos países de inmigrantes. Basta pasearse por el Shuk Majané Yehuda (la plaza de mercado de Jerusalén) para oir un centenar de lenguas, oler un millar de olores diferentes, ver millones de colores de piel. Esta experiencia es aún más caótica y más diversa si uno camina por Central Park un domingo por la mañana. Esta experiencia no es una que se pueda comparar, en cuanto a diversidad humana, a caminar por la Séptima en Bogotá o a cruzar la Universidad Nacional (uno de los sitios más diversos del pais). Colombia, para bien o para mal, es un país bastante uniforme en cuanto a inmigrantes se refiere. Por diferentes que puedan llegar a ser los reservados cachacos de los dicharacheros costeños, estas diferencias no se pueden comparar con las que hay entre-digamos- un pastor evangélico de Arkansas y un taxista pakistaní, entre un judío etíope y un inmigrante a Israel de la ex-Unión Soviética.
La relación de Colombia con los extranjeros es una relación complicada, contradictoria. Por un lado sufrimos de un complejo de inferioridad que nos hace adoptar y en ciertos casos idolatrar todo lo extranjero (desde las danzas europeas y la poesía francesa en el siglo xix, hasta las zapatillas Jazz "traídas de Miami" de los ochenta). Una forma más sútil de este complejo de inferioridad se manifiesta en la obsesiva intensidad con la que los colombianos pedimos validación de nuestro país cuando nos visitan los extranjeros ("¡¿Usted ha visto una papaya más hermosa en su vida?! No. Es que frutas como éstas no hay en Alemania." o "Es que la cueva de los guácharos es la octava maravilla del mundo, ¿Sí o no?"). A lo cual el extranjero sólo puede responder con un "Sí" rotundo y con una avalancha de alabanzas sobre las frutas o los paisajes locales. Nada por debajo de eso será aceptable como un cumplido, como una confirmación oral de que nuestro país es bello y único.
La cara oscura de esta relación complicada es la creencia, bastante afincada entre los locales, que los extranjeros son blanco perfecto para nuestro "genio maligno"-el cual atribuímos, erróneamente, a nuestros ancestros indígenas. Cuánto gringo no ha comido mamoncillo con cáscara, cuánta guama no han tragado los alemanes con pepa, cuánto cuento chimbo no han digerido los holandeses en las playas de Cartagena. Incluso en el exterior, en países dónde no existe la ética del "vivo y el bobo" (una de las cosas de las que menos me siento orgulloso de mi país), se considera un acto de orgullo nacional y étnico la capacidad de embaucar, timar, estafar, o simplemente vencer por medio de astucia y subterfugio a nacionales de otras partes del mundo.
Parte de la dificultad de esta actitud hacia los extranjeros es que Colombia no recibió muchos inmigrantes. Durante muchos años los inmigrantes eran mirados con recelo como los portadores de ideas foráneas y extrañas que podrían corromper a la "potencia moral de América Latina" con su protestantismo, su comunismo, su liberalismo o, simplemente, con su moral relajada de otras latitudes. Los pocos extranjeros que llegaron formaron, en muchos casos, colonias casi herméticas en las que, a través de la solidaridad, pretendían disipar la extrañeza de una patria nueva que no entiende de extranjeros. Testimonios de estas colonias son los diferentes colegios étnicos y clubes sociales que, sólo en esta generación, están experimentando un poco de mestizaje y de mezcla dado a la integración de la tercera o cuarta generación.
A menos que el mundo cambie radicalmente, Colombia no será un destino de inmigrantes de ningún tipo en el futuro cercano. Más bien, Colombia parece estar destinada a crear diásporas en vez de recibirlas. Así que el homenaje que revista Semana rinde en su ejemplar de esta semana a los diferentes grupos de inmigrantes que han contribuído no sólo a la vida del país sino también a que éste tenga mayor diversidad es sumamente pertinente. Especialmente hoy cuando los vientos de un chauvinismo nacionalista que supone la existencia de un "colombiano normal y raizal" comienzan a asomar en el horizonte. Semana no hace cosas buenas muy a menudo. Ésta les salió bastante bien.

jueves, octubre 26, 2006

Yam Kinneret y la Segunda Aliyá

Antes, y cuando digo antes de todo estos problemas y líos en los que se encuentra Israel hoy en día, cuando uno decía "Israel" ésta palabra evocava imágenes muy específicas: kibbutzim, muchachos y muchachas tostados por el sol cargando canastos llenos de frutas y verduras, el poder del ejército israelí en 1967, campos verdes en medio del desierto. Esta postal (ingenua y simplista como todas las postales) era, sin embargo, el proyecto y el sueno de una generación de soñadores. Estos soñadores eran, por lo general, muchachos adolescentes del Este de Europa que a comienzos del siglo veinte emigraron a la Tierra de Israel para construir en este parche de desierto una sociedad ideal basada en las nociones del Socialismo, la igualdad y el nacionalismo judío. Estos muchachos, al abandonar Europa, no sólo se estaban rebelando en contra de los valores burgueses europeos sino contra una idea de judaísmo que se había desarrollado por dos mil años en la diáspora. El judaísmo de la diáspora enfatizaba el cerebro, el nuevo judaísmo el cuerpo y el músculo. El judaísmo de la diáspora era comercial e intelectual, el nuevo era agrícola y militar. El judaísmo de la diáspora miraba hacia el Talmud (escrito en Babilonia y dedicado a complejos argumentos legales y teológicos) para inspirarse, el nuevo judaísmo quería volver a la era heróica de Josué y del Rey David. El judaísmo de la diáspora miraba hacia Dios como el último redentor de Israel, el nuevo judaísmo (y ya aquí se vuelve difícil usar este término) creía en la redención a través del trabajo.
A pesar de que esta generación de corazones inflamados tuvo ideas tremendamente problemáticas y uno puede decir que su proyecto no sólo era bastante ingénuo sino peligroso, es innegable que lo que este país es hoy en día (lo bueno y lo malo) está basado en gran parte en los esfuerzos e idiosincrasias de estos jalutzim "pioneros" de la segunda ola de inmigración.
Hace una semana visitamos los sitios e instalaciones de los asentamientos de estos inmigrantes a orillas del Yam Kinneret (Mar de Galilea). Allí visitamos el primer kibbutz (Degania), la primera finca experimental (Javat hakinneret), el primer moshav (Kinneret) y el cementerio de estos pioneros. He aquí unas cuantas fotos.

The road from Jerusalem to Jericho (snapshots of the Judean desert)

Y el desierto florecerá...

Palmas a orillas del Yam Kinneret

Cementerio del Yishuv (al fondo, más Kinneret)

Atardecer en la Galilea (una visíón del futuro)

jueves, octubre 19, 2006

El ombligo del Mundo

No lo digo sólo yo, lo dicen los antiguos. ¡Disfruten!

lunes, octubre 16, 2006

"הר הבית בידינו"--"El Monte del Templo está en nuestras manos"

Los judíos tendemos a santificar más el tiempo que el espacio. Tal vez esto sea producto de ser un pueblo nómada cuya historia ha sido vivida, por más de 2000 años, en una diáspora que podría ser tan generosa como mortífera. Es difícil apegarse a los lugares cuando, sin previo aviso, mañana tal vez sea preciso huir de nuestras casas. El tiempo es mucho más compasivo en este sentido: el Shabbat y las múltiples fiestas del calendario judío pueden ser celebradas en cualquier lugar--en Casablanca y en Helsinki, en Buenos Aires y en Tokyo. Las fiestas dependen de las estaciones y el inalterable ciclo del día y la noche. Aparte de estos "palacios en el tiempo", el pueblo judío venera la santidad de su texto sagrado: la Torá. Este, en palabras de Heine, ha sido la patria portátil del pueblo de Israel en su largo exilio. Y así, con los ojos puestos en el reloj y en el calendario y con un libro (pesado pero aún portátil) bajo el brazo hemos podido sobrevivir todos estos años sin apegarnos a una gruta sagrada o a un pedazo de desierto.

Nuestra patria portátil

Eso no significa que no haya lugares sagrados en el judaísmo. La tierra de Israel en su totalidad tiene un estatus especial en la legislación y en la espiritualidad judía y es una parte irremplazable y vital del funcionamiento adecuado de la cultura y la religión judía en su totalidad. No obstante, en principio, no se da ninguna preferencia a alguna parte de la tierra de Israel como más santa o como especial. Cronológicamente en la Torá, los israelitas son mandados a construir un Tabernáculo como el centro religioso de la nueva nación liberada de Egipto y como el punto de encuentro entre lo humano y lo divino. Este Tabernáculo (mishkán en Hebreo, lit. "sitio de la morada [de Dios]") era una estructura portátil, el cual es trasteado inmisericordemente a través del desierto durante los cuarenta años del Éxodo. En el Deuteronomio, que señala el fin del Éxodo y preludia la entrada a la tierra de Israel, se hace constante referencia al "lugar que elegirá el Señor para hacer morar allá su nombre". Este sitio especial para la erección del Tabernáculo no es especificado por el texto deuteronómico. Durante la conquista de la tierra, a manos de Josué, el Tabernáculo pasea por toda la tierra asentándose finalmente en el pueblo de Shiló (Siloé), donde descansa por unas generaciones. No es sino hasta el comienzo del reinado davídico (año 1000 antes de la Era Común) cuando el Tabernáculo encuentra su morada final en la recién conquistada ciudad de Yevús, llamada Jerusalén (Yerushalayim) por David. Es Salomón, hijo de David, quien reemplaza el Tabernáculo portátil del desierto por una estructura permanente eregida sobre uno de los montes de Jerusalén: el Templo de Salomón. Desde ese momento, el lugar del Templo y en especial el lugar de sacra sanctorum (sitio donde reposa el Arca de la Alianza) cobran una importancia central en el judaísmo. Este sitio se convierte en el omphalos mundi, en el sitio de encuentro de lo humano y lo divino, en el centro del Universo judáico (y en virtud de esto en el centro del universo occidental hasta nuestros días). La literatura midráshica enfatiza la relevancia cósmica de este lugar localizando muchos de los momentos críticos del universo en ese lugar: ese fue el punto de dónde comenzó la luz en el primer día de la creación, es el lugar de donde fue extraído el polvo con el que fué modelado Adán, fue el sitio donde Caín y Abel ofrecieron sus sacrificios, fue el sitio donde Abraham casi sacrifica a su hijo Isaac.

And the children shall return to the stones of their fathers

La importancia de este lugar, sin embargo, no radica en su significado místico o religioso sino también en su relevancia económica y social. El Templo de Salomón (o Primer Templo) era el centro económico de la confederación israelita: una fracción considerable del producto agrícola de la sociedad israelita acaba en las arcas del Templo lo cual a su vez impulsaba el desarrollo urbano y cultural de la ciudad de Jerusalén y del pueblo judío. Dada la obligación, prescrita en la Torá, de hacer tres peregrinajes anuales al Templo, éste también constituía el centro social de la polis hebrea. Tres veces al año todos los habitantes del país confluían en Jerusalén para celebrar las fiestas de peregrinaje (Pascua, Pentecostés y Fiesta de los Cambuches) y, con esto, se generaban alianzas, se intercambiaba información y también se educaba a la gente en las Leyes de la Torá. La dicha del primer Templo duró unos cuatrocientos años. En 586 AEC, el rey babilonio Nabucodonosor, como parte de su campaña punitiva contra Judea, destruye el primer Templo y toma a la nobleza y a los sacerdotes del Templo cautivos a Babilonia ("Junto a los ríos de Babilonia donde nos asentamos ahí lloramos cuando recordamos a Sión" Salmo 137). Ochenta años después, el emperador persa Ciro, quien había tomado control de todo el Medio Oriente autoriza a los judíos a retornar a su tierra y a reconstruir su Templo. A pesar de que algunos judíos volvieron, bajo el liderazgo de Ezra el escriba, muchísimos de ellos se quedaron en Babilonia dando orígen a una de las diásporas más antiguas y más renombradas del pueblo judío: los judíos de Babel.

Memos for God

Con el retorno de los cautivos comienza también, después de muchos obstáculos administrativos, la construcción del Segundo Templo en el sitio donde se alzaba el primero. Cuando éste fue terminado, pronto tomó el lugar económico y religioso del Primer Templo aunque ya desde ese entonces una invención del exilio babilonio, la sinagoga, comenzaba a tomar más importancia en la vida comunitaria local de los judíos. Los imperios persa y griego, bajo los cuales habitaron los judíos en esta época del Segundo Templo, vieron en el Templo una forma de mantener a la población judía contenta y, hasta cierto punto, autónoma. Mientras los judíos pudiesen vivir de acuerdo a sus leyes, las cuales involucraban en gran parte al Templo, la provincia de Judea sería fiel a Persia o a Alejandro y sus sucesores. Esta arreglo sólo fue quebrantado durante el reinado de regente griego Antíoco Epífanes quien saqueó el Templo e inició de este modo la revuelta de los Macabeos la cual condujo al último período de independencia judía hasta nuestros tiempos. Poco después vinieron los romanos y convirtieron al reino independiente de Judea y a su Templo en parte de la provincia romana de Iudea. Esta provincia, desde el comienzo, fue un dolor de cabeza para los romanos cuya insistencia en la divinidad del Emperador entraba en abierto conflicto con el monoteísmo judío. Calígula, por ejemplo, insistió en poner su efigie en el Templo y sólo su muerte prematura evitó una sangrienta guerra civil. No obstante, esta época romana de gran tribulación también vió el momento más esplendoroso del Templo. Heródes, el rey idumeo puesto por los romanos en el trono, decidió refaccionar el modesto segundo Templo y convertirlo en una de las maravillas del mundo antiguo. Después de varios años de construcción y espinosas negociaciónes alrededor del complejísimo mundo sectario del judaísmo de comienzos de la era común donde celotes, fariseos, saduceos y místicos esenios competían por la supremacía religiosa del pueblo judío, Herodes terminó su refacción del Templo. La característica más sobresaliente era la gigantesca plataforma de piedra sobre la cual se alzaba la nueva estructura, dominando todo el monte del Templo y parte del monte de Sión. La belleza del Templo herodiano duró muy poco. La despótica Roma Imperial se cansó bastante rápido de la revoltosa provincia de Iudea y envió a su general más destacado, Vespasiano, a sojuzgarla. Tras haber destruído los asentamientos y la resistencia judía en el resto de la provincia, Vespasiano se dirigió a la capital y centro del judaísmo para darle su golpe final. No obstante, fue su hijo Tito quien terminó la funesta labor ya que en la mitad de la campaña, Vespasiano fue declarado César. El Segundo Templo fue destruído, así como el resto de la ciudad de Jerusalén y los últimos vestigios de independencia judía, en el noveno día del mes de Av (Julio-Agosto) del año 70 de la Era Común.


Arco de Tito en Roma: los soldados romanos cargan los instrumentos
del Templo
como botín de guerra

Unos cincuenta años después, cuando los vientos revolucionarios soplaban de nuevo en Iudea, el emperador Adriano decidió borrar para siempre la causa del problema: en el sitio donde los dos Templos habían existido por casi mil años, Adriano construyó un templo a Zeus. La ciudad de Jerusalén fue bautizada como Aelia Capitolina y la entrada a los judíos a la misma prohibida. La provincia de Iudea (Yehudá o Yudá) fue renombrada Palestina en honor a los habitantes filisteos que habían desaparecido de ella hace más de ochocientos años. El único fragmento del Templo judío que no pudo ser destruido completamente fue la parte occidental del muro de contensión de la plataforma herodiana. Este es el famoso "Muro de los Lamentos" (llamado así por la costumbre de lamentarse ante él por la ruina del Templo) o, para los judíos, simplemente "Hakotel" (El muro) o "Hakotel Hama'araví" (El muro occidental). Este muro, dice nuestra tradición, mantiene la santidad del Templo que ser irguió sobre él y "la presencia de Dios no se mueve de él jamás". Convirtiéndose así en el sitio más santo (tal vez el único) del judaísmo.
La paganización forzada de Judea no acabó con el encanto y el poder de este lugar. Cuando los conquistadores musulmanes llegaron a Jerusalén en 637 y vieron que el sitio del Templo estaba siendo usado como un relleno sanitario por los cristianos bizantinos (herederos de Roma), construyeron ahí una mezquita: la mezquita de Al-Aksa (La mezquita más lejana) desde donde, de acuerdo al hadith, Muhammad ascendió a los cielos. En 690 el califa ordenó la construcción del santuario llamado el Domo de la Roca sobre el sitio donde tradicionalmente se cree estuvo el sacra sanctorum del Templo de Salomón.
Con la conquista cruzada de la ciudad en 1099, la mezquita y el domo fueron transformadas en iglesias: el famoso Templum Domini. Este fue el cuartel general de los Caballeros del Temple que tanto acaloran a los fanáticos de Dan Brown y de las sagas esotéricas hollywoodescas. A pesar de las fabulosas leyendas templarias, lo que sí es cierto es que bajo su égida el sitio del Templo volvió a ser el centro económico y social de la Provincia, esta vez del Reino Cristiano de Tierra Santa.

Dome of the Al-Aksa Mosque, former church of the Templars (Eat your heart out Mr. Langdon!)

Todo el complejo volvió a manos musulmanas en el siglo xiii con la conquista de Tierra Santa por Salah-al-din (Saladino). A pesar de que en el siglo xvi toda la provincia, como el resto del Medio Oriente, cayó bajo el dominio turco, el sitio del Templo ha sido usado como un santuario musulmán desde el siglo xiii (de acuerdo a la opinión de algunos constituyendo el tercer sitio más sagrado del Islam después de las ciudades de Mecca y Medina). Mientras tanto, bajo el dominio de Saladino y, mucho después, de los turcos, el acceso al Muro fue permitido para los judíos (a veces este acceso era irrestricto, a veces era restringido simplemente a ciertas festividades).
Cuando el Imperio Otomano se desintegró, la provincia de Palestina pasó a manos de los británicos quienes respetaron el derecho de las dos religiones a venerar en el sitio y trataron de hacer refacciones estructurales en ambas partes del complejo (tanto el Muro como la Mezquita habían sufrido el peso de los años y de varios terremotos que azotaron la zona). Con la declaración del Estado de Israel en 1948, tropas jordanas toman posesión de la Ciudad Antigua de Jerusalén y con ella del Muro (prohibiendo así el acceso de feligreses judíos a su sitio más sagrado).
En 1967, durante la guerra de los seis días, tropas aerotransportadas israelíes toman posesión de la ciudad antigua. Con los primeros paracaidistas que llegan al Muro llega también el gran rabino de Israel quien exclamó con júbilo por la radio "Har Habayyit beyaddenu" "El Monte del Templo está en nuestras manos". Desde entonces el Muro ha sido abierto de nuevo al culto judío mientras que la parte musulmana permanece bajo la jurisdicción de un consejo religioso independiente que administra y conserva los santuarios musulmanes.

Todo esto para decir, simplemente, que hoy tuve el Monte del Templo en mis manos.

Esta mañana, acompañado de mis compañeros de clase, presenciamos la donación de un nuevo rollo de la Torá para los servicios conservadores que se realizan en el Muro. Si el Muro que ven en estas fotos no les parece conocido o no es el "Muro Tradicional", es porque no lo es. Esta es una parte del muro ubicada en un parque arqueológico al sur del muro tradicional. La razón por la cual rezamos en esta parte es porque, dado que en nuestro movimiento es permitido a los hombres y a las mujeres rezar juntos, esto ha llevado en el pasado a fricciones con las personas ortodoxas que requieren una separación estricta de los sexos en todo contexto ritual. Es cuestión de interpretación y entre gustos no hay disgustos, pero a mí me gusta mucho más nuestro Kótel, con los pies firmemente puestos en la calzada romana y las piedras removidas por Tito aún cubiertas de tizne, polvo de los siglos y la esperanza de nuestras plegarias respondidas.

¿Do están las manos que removieron estas piedras?
¿Do está la gloria de Roma?
¿Y dime si no están ahora los hijos de los exiliados de vuelta?

Hoy, al leer el salmo que se lee cada lunes al terminar el servicio de la mañana, no me pude contener. Jamás estas líneas habian tenido tanto sentido:

Camina alrededor de Sión
Dale vueltas,
Cuenta sus torres,
Escrutina sus plataformas,
Atraviesa sus ciudadelas
Para que puedas contarlo en un día futuro.

Que Dios es nuestro Dios para siempre.
El nos guiará para siempre. (Salmo 48.14-15)

miércoles, octubre 11, 2006

Sukkot 5767

(English below)

La fiesta de Sukkot es posiblemente la fiesta más colorida y más bonita (al menos en mi opinión) del calendario judío. En tanto fiesta contiene todos los elementos que hacían que una fiesta fuera entretenida cuando eramos niños: construcción de fuertes y de estructuras, toneladas de papelitos de colores y de adornos de aluminio, vigorosa agitación de productos vegetales y dormir al aire libre. Basada en la injunción de Levítico 23.42-43: "En sukkot habitarán siete días, todo natural de Israel habitará en sukkot. Para que así sepan sus generaciones que en sukkot hice habitar a los hijos de Israel a su salida de Egipto, Yo soy el Señor Su Dios." Ahora, "sukkot" (sing. sukkah) es traducido muchas veces como "cabañas" o "tabernáculos". No obstante, estas traducciones son defectuosas. Una cabaña es una estructura demasiado estable y, de acuerdo a la ley judía, las sukkot deben ser estructuras frágiles, temporales. "Tabernáculo", además de ser una palabra horrible (parecida tanto a taberna como a tubérculo), es confusa. El Tabernáculo bíblico era el santuario portátil que Dios describió a Moisés en el desierto para alojar el arca de la Alianza y para hacer los sacrificios (en Hebreo "mishkán"). Por ello, llamar a Sukkot "La fiesta de los Tabernáculos" lleva a confusiones: todas las fiestas bíblicas son fiestas del Tabernáculo ya que ahí ocurrían los sacrificios que, en ese entonces, determinaban la fiesta. El español colombiano tiene una palabra perfecta para Sukkah. Esta es "cambuche" (para aquellos de mis lectores que no son colombianos, un cambuche es un vivac). Gran parte de este festival, entonces, gira en torno a estos cambuches construídos al lado de las casas o en cualquier lugar bajo cielo abierto. De acuerdo a la tradición, durante la fiesta (que dura siete días) uno no puede comer ningún tipo de harina ni pan por fuera de un cambuche. Es un precepto religioso permanecer largo tiempo en estas estructuras, comiendo, estudiando, rezando y disfrutando. De ser posible, es también un precepto religioso dormir en el cambuche. El significado de esta tradición es manifiesto en el texto bíblico: dormimos en cambuches porque, durante el éxodo de Egipto, Dios hizo que nuestros ancestros vivieran en cambuches. Ahora, hay interpretaciones un poco más sofisticadas en la literatura rabínica. Para muchos, Sukkot es la fiesta de la providencia. Al trasladarnos de nuestras casas a estos cambuches estamos apreciando la fragilidad de nuestra vida y, a la vez, dando gracias por la providencia divina que nos ha mantenido día a día.

En cambuches habitarán siete días...

La sukká voladora

A pesar de este ángulo un poco pesimista, enfatizado por la lectura del libro de Eclesiastés en las sinagogas en el sábado de la fiesta, Sukkot es la fiesta más alegre del calendario judío. En la liturgia, la fiesta es llamada "Zeman Simjatenu" (el tiempo de nuestra alegría). En tiempos del Templo, la fiesta de Sukkot estaba acompañada por varias celebraciones como el encendido de gigantescas lámparas y por la masiva libación de agua en el templo en el cual el pueblo entero traía agua del pozo de Siloé hasta el templo para que los Sacerdotes lavaran el altar (una versión hebráica de Jorge Barón "Agüita para mi gente", con el mismo eufórico resultado). De esta ceremonia está dicho "aquel que no presenció la alegría de la libación de agua (simjat beit hashoe'vá) no ha visto alegría en toda su vida" (Mishná Sukkot 8.1).

My other car is a sukkah

La sukká de nuestra amiga y vecina Rabbi Gail Diamond desde adentro

En el Templo, Sukkot también era el tiempo de grandes sacrificios expiatorios. Durante sus siete días, la extravagante suma de setenta toros eran sacrificados en el Templo (el toro era el sacrificio más caro y sólo podía ser ofrecido por gente muy rica o por la administración del Templo mismo): uno por cada pueblo gentil (en la perspectiva rabínica, hay setenta pueblos no judíos). Ya que el pueblo de Israel ha recibido perdón por sus pecados en Yom Kippur, cinco días antes de Sukkot, ahora Israel expía los pecados de las naciones a través de un sacrificio en su templo. Si bien Yom Kippur es el día judío del perdón, Sukkot es la fiesta del perdón universal.
Gran parte de la alegría y de la belleza de Sukkot, aparte de las hermosas decoraciones hechas por los niños para los cambuches y del ambiente festivo que vivir de camping por siete días impone en todo el mundo, se debe a la otra tradición importante de Sukkot. En Levítico 23.40 dice: "Y tomarán para ustedes en el día primero [de Sukkot] el fruto del árbol de la gloria, palmas del árbol datilero, ramas de mirto y sauces del riachuelo y se alegrarán frente al Señor su Dios siete días." Es un precepto religioso judío tomar durante la fiesta de Sukkot un ramillete hecho con un brote de palma (lulav), tres ramas de mirto (jadasim) y dos ramas de sauce ('aravot) junto con un citrón (etrog) y agitarlos vigorosamente durante ciertas partes del servicio. Estos ramilletes también son usados en las procesiones de la fiesta, en la que toda la congregación camina alrededor de la Torá mientras recitan versos y peticiones cuyo motivo central es el Hosanna (Hosh'á na- ¡Salva por favor!). El ritual del lulav y el etrog (como se le conoce al conjunto del ramillete) tiene una fuerza y una belleza primitiva muy poderosa que alcanza a transmitir la alegría de una sociedad predominantemente agrícola en el tiempo de la cosecha. Esta alegría, tan sencilla y tan rudimentaria, es un maravilloso soplo de aire fresco para nuestras almas urbanas y tan complicadas a veces.

¡Agita tu lulav Katamón!

luliv und esrig (detalle)

(English)
I have received some complaints that I do not write in English any more. So, here is the update. We are slowly trying to get everything done in Jerusalem while taking it easy and enjoying the holiday. Kedem (our minyan) has been holding services through Chol Hamo'ed in people's apartments. Needless to say, it has been amazing. Today, for example, we had a very spirited Hallel with electric guitar and violin (with an impromptu elevation of a Stevie Wonder tune for Hodu). Two days ago there was abundant dancing. I almost wish one could achieve the same kavannah everywhere, but then again, that is what makes Yerushalayim what it is. Wish you were all here with us. Bashanah hazot birushalayim habennuyah!

I guess in Yerushalayim these are a necessity.

sábado, octubre 07, 2006

Yerushalayim shel Zahav

En fin. Después de veintipico horas de atareado volar y de autoridades inmigratorias españolas poco comprensivas y de políticas de vuelo arbitrarias (le recomiendo a los lectores de esta diáspera que no se le midan a volar por Iberia) llegamos de vuelta a Jerusalén. En el momento no tenemos internet así que este mensaje está siendo escrito, recostado contra una caneca, en la esquina de Ha´Ari con Rehov Aza- uno de los puntos wifi gratuitos de esta Venecia de Dios. Dado que no puedo garantizar mi conexión (a caballo regalado no se le mira el diente) aprovecharé para darles un recuento rápido de nuestras aventuras. El apartamento es una maravilla. Después de seis años de vivir en ratoneras por fin dimos con una apartamento bellísimo, bien cuidado y, por encima de todo, con una vista que desafía toda descripción (por eso pondré más abajo varias fotos). Esta mañana estuvimos en la sinagoga celebrando el comienzo de la fiestas de las Cabañas (Sukkot), tal vez la fiesta más hermosa y más alegre del calendario judío. Muy pronto pondré fotos de la cabaña de nuestras vecinas. El resto de esta semana la dedicaremos a quitarnos el jetlag y a arreglar las necesidades básicas de vivir acá (entre ellas, la más importante, conseguir internet para mostrarles más maravillas de esta ciudad con montañas.). Sin más, las fotos y los mejores deseos de este su hebreo amanuense en estas sagradas tierras.

Camino a Jerusalén

Tova Haaretz Meod Meod "La tierra es muy pero muy buena"

Mi esquina por la mañana: un poeta con un rabino

Vista desde mi mirpeset (balcón) por la mañana. Al fondo Givaat Masuah.


Vista desde mi ventana del Museo de Israel (Homenaje a Adón Pronek)

Misma vista, al atardecer cuando esta ciudad es toda de oro.


Mis vecinos hacia el sur: el monasterio griego ortodoxo de la Cruz (ellos dicen que tienen la verdadera cruz, será ir a ver si es cierto).

viernes, septiembre 29, 2006

Otoño Judío (Stav Yehudí)

En pago a Adón Pronek y a su esposa por unas maravillosas imágenes que me ponen en Jerusalén más rápido que cualquier avión.

Tomo una pausa en medio de mi ocupada escritura de sermones para Yom Kippur que comienza este domingo a la caída del sol para respirar. Miro la maleta que debería estar empacando para llevar nuestros escasos corotos al otro lado del mar, a una de mis ciudades montañosas. Súbitamente una canción que me hizo conocer Adón Pronek salta en mi lista de música. La canción es Stav Yehudí (Otoño judío), cantanda por el decano de la canción popular israelí, Arik Einstein (en la foto) basado en un poema de Abraham Jalfi. Esta canción respira una tristeza y una lentitud muy propia de Jerusalén al comienzo del otoño y es el abrebocas perfecto para este año jerosolimitano lleno de tardes doradas y otras maravillas sutiles. Comparto la letra y una traducción y una explicación de ciertos términos que tal vez sean desconocidos.


סתיו יהודי

סתיו יהודי בארץ אבותי
שולח בי
רמזי אלול.

כבר משתגעות בי קצת
הציפורים הקטנטנות שורקות העצב
של יום הכיפורים.

אז יתקע בשופרות לפתוח שערי שמיים.
ופנים יהודיות מן הגולה
באפרפר נוגה
ירחפו לפני כסא אדון עולם.

ובקשות ותחנונים וניצוצות הרבה
בעומק עיניהן.

Otoño Judío
(Avraham Jalfi)

Otoño judío en la tierra de mis ancestros
envía en mí
guiños de Elul

Ya se enloquecen un poco en mí
los pajaros pequeñitos que trinan la tristeza
de Yom Kippur

Entonces soplará los shofarot para abrir las puertas de los cielos.
Y rostros judíos del exilio
en grisacea melancolía
flotarán frente al trono del Señor del Universo.

Y muchas plegarias y ruegos y resplandores
en el fondo de sus ojos.

Explicación:
Elul- último mes del calendario judío (usualmente coincide con agosto-septiembre en el calendario occidental). Este mes está dedicado a la preparación espiritual para las altas fiestas a través de una cuidadosa evaluación de las acciones de el año que pasó y la petición de perdón de aquellas personas a las que hemos injuriado. Las altas fiestas son Rosh Hashaná ("Comienzo del año", primer y segundo día del año) y Yom Kippur ("Día del perdón", el décimo día del primer mes).
Yom Kippur- El día más sagrado del calendario judío está marcado por un ayuno de 26 horas dedicado exclusivamente a la oración, el estudio y al arrepentimiento por las transgresiones cometidas no sólo por el individuo sino por el pueblo entero. Al terminar este día todos las transgresiones son perdonadas. Las transgresiones contra Dios son perdonadas por Dios y las transgresiones en contra de los otros deben ser perdonados por éstos dados los esfuerzos por recibir el perdón realizados en Elul.
Shofarot- Plural de "shofar" cuerno de carnero. Este cuerno es parte central de la liturgia de Rosh Hashaná en el cual es tocado varias veces. El sonido del shofar debe, de acuerdo a nuestros sabios, despertarnos de nuestro sueño y llevarnos a una penitencia, un arrepentimiento y una vida más perfecta. El shofar también aparece en la Biblia como una de las manifestaciones de Dios. Cuando Dios entrega la Torá a los Israelitas en Sinaí, todo ello está acompañado de un toque constante y portentoso de shofar.

jueves, septiembre 28, 2006

miércoles, septiembre 27, 2006

Sionismo 101

Bloom vuelve a cabalgar.

Leyendo los medios virtuales colombianos y conversando con gente me he dado cuenta que una de las palabras más significativas en mi vida “sionista” o “sionismo” se ha vuelto, de la noche a la mañana, no sólo una palabra de uso cotidiano sino una mala palabra. En esta nueva Weltanschaung del colombiano culto de izquierda, “los sionistas” son una organización altamente jerarquizada de personas cuyo fin es arrebatar la mayor cantidad de territorio a un pueblo indefenso. En el mejor de los casos, como me dijo una persona doctorada en Alemania y profesor titular de una de las mejores universidades del país, la creencia es que “no hay sionistas de izquierda, no hay sionistas buenos”. Ante este desolador panorama intelectual, cuyos orígenes desconozco, lo único que este virtual servidor puede hacer es tratar de disipar ciertas dudas y ciertos mitos sobre lo que es y lo que no es el sionismo.

Comencemos por lo que el sionismo no es.

1.) El sionismo no tiene nada que ver con “Los protocolos de los Sabios de Sión”. “Los protocolos de los sabios de Sión” es una fabricación de la policía zarista basada en la paranoia decimonónica europea en contra de las sociedades secretas. Su propósito era distraer la atención del público ruso de la corrupción rampante en la corte de los Romanov. (Más sobre “Los protocolos” en un post de hace unos meses.) No obstante, este dichoso librito ha sido el caballito de batalla de todos los antisemitas modernos- desde Henry Ford, pasando por Hitler y terminando en Mahmud Ahmedinijad. Publicado en casi todos los idiomas de la tierra, “Los protocolos” siguen siendo un best-seller cien años después de haber visto la luz. Tristemente, a pesar de ser una de las obras más despreciables de la propaganda política, éste sigue siendo vendido no sólo en por las librerías “esotéricas” de garaje sino en la Librería Nacional –en donde está puesto en el anaquel de “historia”. ¿Por qué personas cultas e inteligentes están dispuestas a creer estas fabricaciones?

2.) El sionismo no es una organización. A pesar de que hay organizaciones sionistas, muchas de ellas multitudinarias y muy jerarquizadas, el sionismo como tal no es una organización. El sionismo es un movimiento político y social con un amplísimo espectro ideológico (como lo es por ejemplo, en su derecho, el socialismo). Hay sionismo de izquierda y de derecha. Sionismo religioso y sionismo secular. Sionismo político y sionismo cultural. Sionismo de la Intelligenstia y sionismo popular. Hay sionismo comprometido y sionismo de salón. “LOS sionistas”, así como “LOS judíos” no existen. No hay una sola organización, bajo un único liderazgo, que contenga a todos los sionistas ni a todos los judíos. Yo por mi parte, estoy dispuesto a jurar que no me reuno en un sótano oscuro con otras personas de nariz ganchuda a planear la caída y la opresión de pueblos enteros.

3.) No todos los judíos son sionistas. A pesar de que, en mi opinión, ser sionista es un aspecto que enriquece a todo judío, no todo el mundo comparte esta opinión (cosa que no me quita el sueño ni me enfurece, como parecen pensar algunos de mis conocidos). Hay judíos, incluso dentro de Israel, que por motivos políticos y académicos no se identifican con el sionismo. Entre ellos se cuentan intelectuales de la talla de Noam Chomsky y de Ilán Pappe. Hay otros judíos que, por motivos religiosos, deciden distanciarse del proyecto político sionista. Entre estos se encuentran un porcentaje respetable de la población ultra-ortodoxa, tanto en Israel como en la diáspora, especialmente los miembros de la secta jasídica Satmar y sus parientes, los Neturei Karta (en arameo “guardianes de la ciudad”). Estos son los judíos ultra-ortodoxos que pueden ser vistos con carteles anti-Israel en casi toda manifestación anti-israelí en el Hemisferio Occidental. (Lo que yo, personalmente, hallo paradójico es que el judío ultraortodoxo, vestido de negro y con churcos –peyot- se haya convertido en el símbolo por excelencia del Sionismo en las caricaturas anti-Israel, siendo que un porcentaje notorio de esta población rechaza el Sionismo. Esto no es solo paradójico sino también extremadamente peligroso. Esta misma línea de pensamiento es la que lleva a gente en la diáspora a quemar sinagogas y a atacar judíos por la calle, so pretexto de ser anti-Israel.)

4.) No todos los sionistas son judíos. Como el sionismo es un movimiento ideológico y no una organización étnica, hay muchas personas que se identifican con sus principios sin ser necesariamente judíos. Durante mi estadía en la Universidad Hebrea tuve el placer de conocer a personas de todas las nacionalidades y religiones (cristianos, budistas, shinto, zoroastrianos e incluso algunos musulmanes) que defendían acérrimamente el Sionismo. Cada año el ejército israelí y los kibbutzim reciben a miles de voluntarios de todo el mundo que vienen a vivir en carne propia los ideales sionistas y a prestar su ayuda al desarrollo del estado de Israel.

5.) El Sionismo no es racismo. De nuevo, el Sionismo como movimiento ideológico y político es tremendamente amplio. Hay interpretaciones del Sionismo que son abiertamente racistas, como las del difunto rabino Meir Kahane. No obstante, estas doctrinas son, gracias a Dios, una minoría muy reducida dentro del amplio espectro del Sionismo. El Sionismo en sí mismo no es racista. El Sionismo no es una doctrina supremacista del pueblo judío (como tampoco lo es el judaísmo, como aclararé muy pronto en otro post). Y, especialmente, el Sionismo no es un movimiento anti-árabe ni anti-palestino.

Con estos mitos fuera del camino prosigamos a explicar entonces qué es el Sionismo. Para entender esta pregunta nos tenemos que desplazar al último tercio del siglo diecinueve cuando éste surge como un movimiento de masas. En este momento la población judía mundial estaba divida en dos grandes grupos. El primero, eran aquellos judíos que vivían en países de Europa occidental y en los Estados Unidos de América. Estos judíos, generalmente de clase media, eran ciudadanos de los países en los que habitaban y, como tales, contaban con derechos individuales. (Es importante notar que este proceso de “emancipación” de los judíos en estos países era muy reciente. Los judíos americanos recibieron ciudadanía con la revolución pero sus parientes en el Oeste de Europa tuvieron que esperar hasta Napoleón para que la promesa de “Liberté, Egalité et Fraternité” fuese extendida también a ellos.) El resto de la población judía, la gran mayoría, vivía en el este de Europa (Rusia zarista) o en el vasto Imperio Otomano (desde Marruecos hasta Irán). Estos judíos vivían en sociedades premodernas que no estaban dispuestos a concederles derechos individuales ni, en muchos casos, a respetar sus vidas. En Rusia, la situación era particularmente desesperanzadora, con la mayoría de la población judía viviendo en la miseria en el área determinada como el “palio de asentamiento”. Los últimos años del siglo diecinueve vieron un incremento en la violencia en contra de las comunidades judías en Rusia en forma de pogroms (destrucción sistemática de comunidades rurales judías llamadas “shtetl” o “shtetalaj”) y un incremento en las políticas zaristas en contra de los judíos (como la conscripción forzada de jóvenes judíos por veinticinco años en unidades militares rusas cuyo objetivo era asimilar a la población). Esta situación de persecución y miseria tuvo como resultado la emigración de más de dos millones de judíos del Este de Europa a los Estados Unidos en los próximos años y sería el fermento ideal para la aparición del movimiento sionista.

La miseria de los judíos del este de Europa así como los movimientos nacionalistas de finales de siglo (los cuales produjeron la creación de la nación alemana, italiana, yugoslava, húngara, entre otras) comenzaron a calar en las mentes de los judíos de la Europa ilustrada y occidental. ¿Cuál es la respuesta para resolver el antisemitismo y la persecución de los judíos en el Este de Europa? ¿Cómo podemos garantizar los derechos de la mayoría de la población judía la cual vive en países que no son democráticos ni ilustrados? La respuesta, vagamente expresada, fue: la creación de un hogar nacional para los judíos dónde éstos tengan control sobre las instituciones y constituyan la mayoría de la población (y no una minoría susceptible a la persecución o la expulsión). Nótese que, en estos primeros años del movimiento sionista, todavía no existía la idea de un “Estado Judío” sino de “un hogar nacional”. Muchos pensadores sionistas tempranos, como Lev Pinsker, pensaban que este hogar nacional podía construirse en Europa –en algún lugar de Rusia- donde toda la población judía se concentraría y tendría cierta autonomía política, pero sobretodo, tendría autonomía cultural (esta idea fue adaptada luego por Stalin en la creación de la región autónoma de Birobidyán en Kamchatka). Otras ideas consideraban el establecimiento de este hogar nacional en algún lugar remoto de las colonias británicas (en África, lo que hoy es Uganda), en las pampas argentinas, o en Canadá comprado con la fortuna de las grandes familias banqueras del Oeste de Europa (los Meyer y los Rotschild). Otras pensadores, incluso desde esa época temprana, consideraban que el único sitio posible para este hogar nacional era la tierra ancestral del pueblo judío: la Tierra de Israel, la cual en este momento era la colonia turca de Palestina.

Esta idea de un retorno colectivo y del establecimiento de un hogar nacional no es algo nuevo en el judaísmo. Desde la destrucción del Templo de Jerusalén a manos de los romanos y el fin de la autonomía judía en el año 70 E.C. (era común), los judíos piadosos dicen tres veces al día en sus oraciones: “Toca el gran cuerno de nuestra liberación, y alza tu estandarte para recogernos de entre las diásporas y reúnenos desde las cuatro esquinas de la tierra. Bendito eres Tú Señor que reúnes a los expulsados de Tu pueblo Israel.” La Bibla Hebrea, en distinción al Nuevo Testamento cuyo énfasis está en la piedad personal, es una legislación colectiva: una politeia para la nación de Israel. En este sentido, el retorno a una forma de existencia autónoma y colectiva (en la tierra ancestral) es un valor constante a través de los dos mil años de existencia diaspórica del pueblo judío. Sin embargo, el advenimiento de este retorno había sido por dos mil años dependiente de la venida del Mesías, el cual traería de vuelta al pueblo a la tierra. En este sentido, el Sionismo heredaba los valores del judaísmo tradicional pero también implicaba una revolución en los valores del mismo: el pueblo judío crearía su propio destino sin esperar la llegada del Mesías.

En este periodo temprano del Sionismo este movimiento era tan diverso como lo es hoy. Había sionistas religiosos (llamados jovevei tziyón) que querían establecer centros de población judíos en la tierra de Israel que se comportaran de acuerdo a los valores tradicionales del judaísmo. Sionistas seculares que querían un estado laico sin influencia alguna de la religión judía en la vida de sus ciudadanos. Sionistas moderados que creían en un estado laico pero con un gran componente cultural basado, más que todo, en el renacimiento de la lengua hebrea como lengua viva. Con el paso del tiempo, la mayoría de los movimientos sionistas se consolidaron en dos campos. El Sionismo político, basado en las obras del periodista húngaro Teodoro Hertzel, y el Sionismo cultural, basado en las obras de el pensador y ensayista Asher Ginzburg, mejor conocido como Ahad Ha’am (“uno más del pueblo”). El Sionismo político, influido por los movimientos nacionalistas europeos, insistía en que un hogar nacional no era suficiente sino que era necesario un estado judío. Un estado laico democrático que sirviera de refugio y de hogar a cualquier judío en el mundo, y que a su vez representara al pueblo judío en el panorama internacional. (Por ejemplo, un estado que pudiera declarar sanciones o incluso la guerra a un país que, como la Rusia zarista, seguía masacrando a su población judía). El Sionismo cultural insistía en la importancia de crear un asentamiento numeroso en la tierra de Israel que desarrollara una cultura judía nueva basada en el hebreo y en el retorno a la tierra. La autonomía política y las aspiraciones estatales no eran tan importantes como la reconstitución nacional y la reeducación cultural después de dos mil años de existencia diaspórica e irregular. Sionistas de todos los bandos comenzaron a confluir en la tierra de Israel y a construir, en tierras adquiridas de los turcos, un asentamiento judío basado en ideas sionistas.


La disputa entre el Sionismo cultural y el Sionismo político fue, paradójicamente, decidida por Hitler. Con el Holocausto y la creación de cerca de medio millón de refugiados en Europa sin un país a dónde retornar la necesidad de que el asentamiento se convirtiera en un Estado era apremiante. Desde los años treinta, los británicos –que ahora dominaban el protectorado británico de Palestina- habían comenzado a poner trabas y cuotas a la inmigración judía a esta zona, obedeciendo a la presión de los líderes árabes. Para poder ofrecer un lugar de refugio a este medio millón de refugiados era necesario que el asentamiento judío en Palestina fuera un estado independiente. Los británicos y las Naciones Unidas declararon un plan de partición el cual llevaría a la creación de un estado judío y un estado árabe en el territorio del protectorado. Este plan fue aceptado por el liderazgo sionista y en 1948 nace el Estado de Israel. Los territorios del estado árabe de Palestina fueron inmediatamente anexados por Egipto y Jordania con la excusa de servir como bases militares para la destrucción del naciente estado judío. Estos territorios nunca fueron devueltos a la población árabe local por estos estados. Sólo hasta la creación de la ANP con los acuerdos de Oslo y la rendición de la Franja de Gaza (ambos obra de Israel) han recibido los árabes locales cierto grado de autonomía territorial.

Ahora, dentro del Sionismo moderno, el cual es heredero del Sionismo político de Herzl y dependiente de los movimientos políticos dentro del Estado de Israel y las comunidades de la diáspora, hay una gran variedad de subgrupos. Buena parte de los ciudadanos de Israel siguen una interpretación del Sionismo influenciada por la ideología socialista de los padres fundadores del Estado de Israel como Ben Gurión. La mayoría de estos sionistas de izquierda apoyan la creación de una zona autónoma palestina y una buena parte incluso apoyan la creación de un estado palestino. Otra facción, creciente en popularidad en Israel, defiende una más pragmática que ideológica del Sionismo. Por ejemplo, Ariel Sharón y Ehud Olmert (considerados betes noires por la mayoría de la izquierda mundial) han estado dispuestos a hacer concesiones territoriales sin precedentes para salvaguardar la integridad y la seguridad del Estado de Israel, no porque crean que un estado palestino es una necesidad moral sino por que creen que la única forma de mantener un estado Israelí seguro es a través de concesiones territoriales. Una fracción más pequeña defiende un Sionismo de derecha el cual, en principio, se opone a concesiones territoriales y cree en el valor ideológico de asentar toda la antigua tierra de Israel. En resumen, sionistas fueron tanto Begin como Rabín. Sionistas son Olmert y Sharón como los activistas del movimiento pacifista Shalom Akshav (¡Paz Ya!). Sionistas son los soldados que manejan los retenes como las personas que lo protestan. Sionistas son los colonos de Hebrón como los activistas de izquierda que ayudan a campesinos palestinos a recoger sus cosechas de aceitunas. Sionistas son los constructores de la valla de seguridad como aquellos que la protestan. Estas personas, muy diferentes entre sí, mantienen una idea en común: la existencia de un hogar nacional en el estado de Israel para el pueblo judío es una necesidad y un derecho. Ahora, dentro de las múltiples interpretaciones de esta idea común hay muchas diferencias de qué tipo de estado debe ser, y qué tan grande y en qué relación con sus vecinos. Toda interpretación simplista y maniquea de esta realidad es no sólo ignorante sino irresponsable.

Para la muestra un botón o, mejor, una pared. Hace poco menos de un mes, bluelephant –con el que hemos discutido muchísimo sobre este tema y estamos en casi total desacuerdo- me mandó la siguiente foto. Este graffiti, realizado en uno de los muros de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, muestran lo terriblemente triste que la es la ignorancia sobre este tema en el ambiente académico colombiano, especialmente en la izquierda.


Comencemos con la primera parte de la primera oración. “Fuera Sionistas de Israel” Esta frase es, a la luz de lo escrito en este post, claramente rayana en la imbecilidad. Israel es el estado sionista. Si los sionistas se van de Israel, Israel deja de ser Israel. No obstante, no creo que estos muchachos sean tan sutiles. Posiblemente lo que quieren decir es “Fuera Sionistas de Palestina”. La ignorancia es atrevida. La segunda parte “…y del Uriel.” Supongo que con esto se refieren al nuevo rector de la Universidad, Doctor Moisés Wasserman (el Uriel Gutierrez es el edificio donde se encuentra la rectoría de la Universidad). Para estos animados muchachos, todo judío es un sionista. Y todo sionista es malo. Que yo sepa, el Doctor Wasserman no es particularmente sionista o un judío particularmente involucrado en la comunidad. El primer paso para deshumanizar a una persona o a un grupo de personas es volverlos un pastiche (en este caso, “sionista” el cual puede ser equivalente a todas las barbaries que uno quiera atribuirle a este término sobre el cual, como es obvio, estos tipos no saben nada). Segunda oración, “Movimiento Juvenil Bolivariano”. ¿Qué tiene que ver Bolívar con el Sionismo? ¿O es que estos muchachos creen como el presidente de la Hermana República que los judíos crucificaron a Bolívar? Tercera, “Por un nuevo gobierno universitario”. ¿Qué tiene que ver el gobierno universitario con el problema palestino? ¿Con el hecho de que el rector sea judío?

Yo sé que es inútil emocionarse por lo que uno ve escrito en las paredes de la Ciudad Blanca (este no es el graffiti más estúpido que ha adornado sus paredes) pero éste es un ejemplo de la irracionalidad y la ignorancia que acompañan las opiniones sobre este tema. Ahora, esto no significa que toda opinión racional e informada tenga que estar de acuerdo con la mía, como creen pensar ciertas personas. Simplemente me parece que un conflicto del que depende la vida y seguridad de millones de personas (judíos, palestinos) y posiblemente la seguridad del mundo entero, merece más atención y más estudio que el evidente panfleto y la consigna refrita. Mientras en Bogotá la gente escribe sin saber, en las calles de Jerusalén y de Jenín sigue muriendo gente. Esta gente me importa muchísimo, por eso me informo.

De lo que no se sabe hablar, es mejor callar.

jueves, septiembre 21, 2006

No importa tu ausencia, te sigo esperando

Lector querido, un mes sin escribir nada de nada. No tengo excusas. He estado de vacaciones. Descansando. Escribiendo. Trabajando en otras cosas. No obstante, después de este fin de semana (en el que se celebra Rosh Hashaná) podrán esperar más actividad en ésta su coqueta y hebrea esquina de la red. Posts que tengo preparados (o al mejor estilo perubólico: TAMBBBBBIÉN VIENNNE):

- Un post basado en una foto cordialmente enviada por bluelephant sobre la ignorancia del tema israelí en la izquierda colombiana y sus terribles consecuencias.

- Un post sobre el concepto de "pueblo elegido" (Para que luego la gente no diga barbaridades, como a veces pasa en Conexión Colombia).

- La segunda parte de "Funny, you don´t look Jewish"

Y la muy esperada:

- El retorno de Bloom a Jerusalén: Bloom de vuelta a una de sus ciudades con montañas.

¡No se lo pierda!

lunes, agosto 21, 2006

Reason #2654

Reason why I love Israel #2654
To fend off boredom during the long hours of work in the library, I listen -through the internet- to Israeli radio stations. It is a good way to practice my Hebrew and to keep up to what it is really going on over in that turbulent side of the world. I like to listen, mostly, to religious radio stations. Today, while listening to a special program on the music and customs of the Jews of Egypt before their expulsion after the creation of the State of Israel. There was this song sang by author and songwriter Dudu Dheri about Maimonides. It could only be described as disco-pop. A schmaltzy beat with some off key flamenco guitars in the background and a synthetizer following the Arabic-style makamic recount of Maimonides' life, from his birth in Cordova up to his death in Egypt under the personal service of Salah-al-Din. I cannot take the melody of the chorus out of my head: "Harambam! Hanesher Hagadol! Gadol behochmato shenata bo boro" (Maimonides! The great Eagle! Great was his wisdom which his Creator planted in him.)
I wonder when will we have vallenatos in Colombia that tell the heroic struggles of our philosophers, or a beautiful Irish reel narrating, among the wilting sound of the tin whistles, the life of Bishop Berkeley. Until then, this will remain a schmaltzy and sentimental reason, trivial of course, to love Israel more and more.

viernes, agosto 18, 2006

¡Qué grandes son tus obras Hashem, muy profundo es tu pensamiento! (Ps. 92)

Primero un hat tip a srguillot por haberme interesado por la órbita de Mercurio. Definitivamente hay cosas maravillosas en este mundo. Algunas de ellas sólo son visibles en el ojo de la mente pero no por ello menos hermosas.


At certain points on Mercury's surface, an observer would be able to see the Sun rise about halfway, then reverse and set before rising again, all within the same Mercurian day. This is because approximately four days prior to perihelion, Mercury's angular orbital velocity exactly equals its angular rotational velocity so that the Sun's apparent motion ceases; at perihelion, Mercury's angular orbital velocity then exceeds the angular rotational velocity. Thus, the Sun appears to be retrograde. Four days after perihelion, the Sun's normal apparent motion resumes.

(Tomado de Wikipedia)

miércoles, agosto 16, 2006

עושה שלום במרומיו הוא יעשה שלום עלינו

Aquel que hace la paz en la alturas, haga las paz entre nosotros y dentro de todo Israel. Amén.
Que el orden político del mundo imite el órden cósmico que veían los medievales en las esferas (no el caos que nos muestra el Hubble), al menos mientras nos recuperamos (todos) de este golpe.

My sister is great!


¡Mucha suerte en la sustentación!
Tu hermano que te extraña en esta diáspora áspera,
3.1416

jueves, agosto 10, 2006

Colombian Jew making it big in Israel (no, it's not me)

Good to know that people from the Old Country are making good inroads in the Altneuland. Hearty Mazel Tov!

New student union leader wants to bring WUJS 'back to its roots'
As students prepare to return to university campuses across
the globe in the coming weeks, Daniel Translateur is settling into his position
as the new chairman of the World Union of Jewish Students (WUJS). Less than a
month after his unanimous appointment by the WUJS executive, Translateur, an
immigrant from Colombia with extensive experience in Jewish communal service,
already has a clear vision of what he would like to accomplish during his term
as chairman.
To read the rest of the article, click here.

martes, agosto 08, 2006

350 años sin Baruj

Para Adón Pronek en pago de una conversación perdida

El 27 de julio de 1656 (hace 350 años) los parnasim y rabinos de la comunidad sefaradí de Amsterdam decidieron excomulgar al jóven Bento de Espinosa, Baruj bar Mijael por sus heréticas ideas sobre Dios y el Universo. El jóven Baruj, de 24 años, no se dignó a comparecer ante los Sabios de Ley arriesgándose a sufrir la misma suerte de su pariente Uriel DaCosta. Ausente del tribunal estaba también su maestro Rabbí Mennashe Ben Israel quien, hace años había visto sus prometedoras habilidades intelectuales y ahora se hallaba en Inglaterra negociando la readmisión de su pueblo a las costas inglesas. Y así, en un cuarto pequeño, olorosa tal vez del tabaco crecido en el lugar dónde hasta hace poco se levantaban las Torres gemelas, este decreto fue pronunciado:

Con la sentencia de los ángeles y con el dicho de los santos, con el consentimiento del Dios bendito y el consentimiento de toda esta Santa Comunidad y en presencia de estos santos libros, con los seiscientos trece preceptos que en ellos están escritos, nosotros excomulgamos, apartamos y execramos a Baruch de Espinoza con la excomunión con que excomulgó Josué a Jericó, con la maldición con que maldijo Elías a los jóvenes y con todas las maldiciones que están escritas en la Ley. Maldito sea de día y maldito sea de noche, maldito al acostarse y maldito al levantarse, maldito sea al entrar y al salir; no quiera el Altísimo perdonarle, hasta que su furor y su celo abracen a este hombre; lance sobre él todas las maldiciones escritas en el libro de esta Ley, borre su nombre de bajo de los cielos y sepárelo, para su desgracia, de todas las tribus de Israel, con todas las maldiciones del firmamento, escritas en el Libro de la Ley. Y nosotros, los unidos al Altísimo, vuestro Dios, todos vosotros: advirtiendo que nadie puede hablar oralmente ni por escrito, ni hacerle ningún favor ni estar con él bajo el mismo techo ni a menos de cuatro codos de él, ni leer papel hecho o escrito por él.

Este episodio, en toda su trágica parafenarlia, es uno de los momentos fundacionales de la modernidad y por lo mismo, rodeado de esa aura mítica: el héroe de la modernidad enfrentando a los dragones del oscurantismo. No obstante, éste es un mito, una cortina de humo que oculta el hecho verdaderamente relevante. La excomunión o jerem, a pesar de su dramático lenguaje, era la única herramienta de una comunidad que carecía de fuerza coercitiva para garantizar la obediencia de sus decretos. Más aún, esta herramienta era usada con cotidiana frecuencia. Excomulgados fueron deudores morosos, jóvenes que se rehusaban a pagar la dote prometida a sus esposas, comerciantes que habían prometido donaciones y habían demorado sus pagos. Excomulgados fueron los rabinos y los profesores de la comunidad de Amsterdam. No sólo los sofisticados herejes como Baruj o Uriel.


La idea de la excomunión era poner a la persona por fuera de la comunidad y de esta manera forzarlo a cumplir con las condiciones propuestas por la comunidad. El ostracismo era una herramienta particularmente poderosa en la comunidad judía y en el resto de las comunidades minoritarias en Europa. Recordemos que los judíos no eran ciudadanos de los países que habitaban y, por lo tanto, sus miembros sólo tenían derechos en cuanto miembros activos de una comunidad tolerada. Si la persona era expulsada de la comunidad, perdía de facto todos sus derechos frente al estado que reconocía a la colectividad pero no al individuo. Sólo hasta las revoluciones ciudadanas del siglo xviii, los judíos serían otorgados derechos en tanto ciudadanos e individuos.
La verdadera revolución Spinoziana fue haber decidido no obedecer este jerem: decidir que el individuo podía vivir por fuera de su existencia colectiva en la comunidad religiosa o étnica, que el individuo podía representarse a sí mismo en el mundo sin la necesidad de intermediarios. En este caso, la judeidad de Spinoza fue una aliada de su revolución, si Spinoza hubiera sido holandés, la iglesia calvinista hubiera podido mandar a sus fuerzas policiales para obligarlo a reconciliarse con la Iglesia Reformada Holandesa. Pero un miembro tranquilo de una comunidad minoritaria sin capacidad policial, pudo escurrírsele entre los dedos al sistema que había definido la vida social de Europa desde la polis griega.
La libertad para el individuo ganada por Spinoza al declararse el primer hombre moderno, el individuo sin ataduras, claramente ha pasado a convertirse no sólo en un derecho que creemos natural sino también en una necesidad del hombre occidental. En este sentido, Spinoza es un héroe de la modernidad. Pero como todo héroe verdadero, Spinoza es un héroe trágico: la libertad del individuo ha producido también la soledad moderna. El individuo sin ataduras es también un individuo sin asideros. El individuo que ha perdido su conexión con el grupo también ha perdido buena parte de su brújula moral.


¿Qué hacer? ¿Acaso es posible una reconciliación de Spinoza, el hombre -no el filósofo- con la colectividad? ¿Acaso podemos vivir el sueño de Spinoza sin caer en sus pesadillas? ¿Acaso puede Spinoza perdonar a los rabinos de Amsterdam? ¿Acaso podemos, como Ben Gurion, venir trescientos años después y perdonar a Baruj?

viernes, agosto 04, 2006

If you are interested in the war in Lebanon, read this

Querido hermano/a colombiano: ¿Cómo te explico? ¿Cómo te puedo dar a entender mi posición? ¿Cómo podemos tener una discusión civilizada al respecto cuando el colombiano promedio descubrió al Hizbalá hace dos semanas? ¿Si seguimos hablando de cosas que no sabemos? ¿Si en Colombia descubrimos que en las guerras mueren civiles sólo en la sección internacional? Y en fín, así es difícil discutir. Bloom ya está hastiado. Caballero puede escribir lo que quiera. El Tiempo puede publicar (o dejar de publicar) lo que se le de la gana. Los blogs (tanto en TOL como en otras partes) rabian hasta babear. Al final la gente cree lo que quiere creer o lo que su ignorancia o sus prejuicios le dictan. Mi único punto es que esta guerra se pelea tanto con bazukas como con cámaras y las cámaras tienen su objetivo claro. Truth and justice do seem to lie in the eyes of the beholder. Do you trust your eyes?

THE MEDIA AIMS ITS MISSILES

Media Missiles. Working for the enemy.
By Tom Gross
National Post (Canada) / Jerusalem Post (Israel) / National Review (U.S.) /
Ma'ariv (Israel)
August 2, 2006


Large sections of the international media are not only misreporting the current
conflict in Lebanon. They are also actively fanning the flames.

The BBC World Service has a strong claim to be the number-one villain. It has
come to sound like a virtual propaganda tool for Hizbullah. And as it
desperately attempts to prove that Israel is guilty of committing "war crimes"
and "crimes against humanity," it has introduced a new charge – one which I have
heard several times on air in recent days.

The newscaster reads out carefully selected "audience comments." Among these are
invariably contained some version of the claim that "Israel's attack on Lebanon"
will serve as a "recruitment" drive for al-Qaeda.

But if anything is going to win new recruits for the likes of Osama bin Laden,
it will not be Israel's defensive actions, which are far less damaging than
Western TV stations would have us believe, but the inflammatory and hopelessly
one-sided way in which they are being reported by those very same news
organizations.

While the slanted comments and interviews are bad enough, the degree of
pictorial distortion is even worse. From the way many TV stations worldwide are
portraying it, you would think Beirut has begun to resemble Dresden and Hamburg
in the aftermath of World War II air raids. International television channels
have used the same footage of Beirut over and over, showing the destruction of a
few individual buildings in a manner which suggests half the city has been
razed.

A careful look at aerial satellite photos of the areas targeted by Israel in
Beirut shows that certain specific buildings housing Hizbullah command centers
in the city's southern suburbs have been singled out. Most of the rest of
Beirut, apart from strategic sites like airport runways used to ferry Hizbullah
men and weapons in and out of Lebanon, has been left pretty much untouched.

From the distorted imagery, selective witness accounts, and almost
round-the-clock emphasis on casualties, you would be forgiven for thinking that
the level of death and destruction in Lebanon is on a par with that in Darfur,
where Arab militias are slaughtering hundreds of thousands of non-Arabs, or with
the 2004 tsunami that killed half a million in Southeast Asia.

In fact Israel has taken great care to avoid killing civilians – even though
this has proven extremely difficult and often tragically impossible, since
members of Hizbullah, the self-styled "Party of God," have deliberately
ensconced themselves in civilian homes. Nevertheless the civilian death toll has
been mercifully low compared to other international conflicts in recent years.

A CNN MAN LETS SLIP

The BBC, which courtesy of the British tax payer is the world's biggest and most
lavishly funded news organization, would of course never reveal how selective
their reports are, since such a disclosure might spoil their campaign to
demonize Israel and those who support her. But one senior British journalist,
working for another company, last week let slip how the news media allows its
Mideast coverage to be distorted.

"CNN senior international correspondent" Nic Robertson admitted that his
anti-Israel report from Beirut on July 18 about civilian casualties in Lebanon,
was stage-managed from start to finish by Hizbullah. He revealed that his story
was heavily influenced by Hizbullah's "press officer" and that Hizbullah have
"very, very sophisticated and slick media operations."

When pressed a few days later about his reporting on the CNN program "Reliable
Sources," Robertson acknowledged that Hizbullah militants had instructed the CNN
camera team where and what to film. Hizbullah "had control of the situation,"
Robertson said. "They designated the places that we went to, and we certainly
didn't have time to go into the houses or lift up the rubble to see what was
underneath."

Robertson added that Hizbullah has "very, very good control over its areas in
the south of Beirut. They deny journalists access into those areas. You don't
get in there without their permission. We didn't have enough time to see if
perhaps there was somebody there who was, you know, a taxi driver by day, and a
Hizbullah fighter by night."

Yet "Reliable Sources," presented by Washington Post writer Howard Kurtz, is
broadcast only on the American version of CNN. So CNN International viewers
around the world will not have had the opportunity to learn from CNN's "Senior
international correspondent" that the pictures they saw from Beirut were
carefully selected for them by Hizbullah.

Another journalist let the cat out of the bag last week. Writing on his blog
while reporting from southern Lebanon, Time magazine contributor Christopher
Allbritton, casually mentioned in the middle of a posting: "To the south, along
the curve of the coast, Hezbollah is launching Katyushas, but I'm loathe to say
too much about them. The Party of God has a copy of every journalist's passport,
and they've already hassled a number of us and threatened one."

Robertson is not the only foreign journalist to have misled viewers with
selected footage from Beirut. NBC's Richard Engel, CBS's Elizabeth Palmer, and a
host of European and other networks, were also taken around the damaged areas by
Hizbullah minders. Palmer commented on her report that "Hizbullah is also
determined that outsiders will only see what it wants them to see."

Palmer's honesty is helpful. But it doesn't prevent the damage being done by
organizations such as the BBC. First the BBC gave the impression that Israel had
flattened the greater part of Beirut. Then to follow up its lop-sided coverage,
its website helpfully carried full details of the assembly points for an
anti-Israel march due to take place in London, but did not give any details for
a rally in support of Israel also held in London a short time later.

IN AZERI AND UZBEK, PASHTO AND PERSIAN

Indeed, the BBC's coverage of the present war has been so extraordinary that
even staunch BBC supporters in London seem rather embarrassed – in conversation,
not on the air, unfortunately.

If the BBC were just a British problem that would be one thing, but it is not.
No other station broadcasts so extensively in dozens of languages, on TV, radio
and online.

Its radio service alone attracts over 163 million listeners. It pours forth its
worldview in almost every language of the Middle East: Pashto, Persian, Arabic
and Turkish. Needless to say it declines to broadcast in Hebrew, even though it
does broadcast in the languages of other small nations: Macedonian and Albanian,
Azeri and Uzbek, Kinyarwanda and Kyrgyz, and so on. (It doesn't broadcast in
Kurdish either; but then the BBC doesn't concern itself with Kurdish rights or
aspirations since they are persecuted by Moslem-majority states like Syria and
Iran. We didn't hear much on the BBC, for example, when dozens of Syrian Kurds
were killed and injured in March 2004 by President Assad's regime.)

It is not just that the supposed crimes of Israel are completely overplayed, but
the fact that this is a two-sided war (started, of course, by Hizbullah) is all
but obscured. As a result, in spite of hundreds of hours of broadcast by dozens
of BBC reporters and studio anchors, you wouldn't really know that hundreds of
thousands of Israelis have been living in bomb shelters for weeks now, tired,
afraid, but resilient; that a grandmother and her seven-year old grandson were
killed by a Katyusha during a Friday night Sabbath dinner; that several other
Israeli children have died.

You wouldn't have any real understanding of what it is like to have over 2000
Iranian and Syrian rockets rain down indiscriminately on towns, villages and
farms across one third of your country, aimed at killing civilians.

You wouldn't really appreciate that Hizbullah, far from being some rag-tag
militia, is in effect a division in the Iranian revolutionary guards, with
relatively advanced weapons (UAVs that have flown over northern Israel,
extended-range artillery rockets, anti-ship cruise missiles), and that it has a
global terror reach, having already killed 114 people in Argentina during the
1990s.

The BBC and other media have carried report after report on the damaged Lebanese
tourist industry, but none on the damaged Israeli one, even though at least one
hotel in Tiberias on the Sea of Galilee, was hit by a Hizbullah rocket. There
are reports on Lebanese children who don't know where they will be going to
school, but none on Israeli ones.

ET TU, TELEGRAPH?

The relentless broadcast attacks on Israel have led to some in the print media
indulging in explicit anti-Semitism.

Many have grown accustomed to left-wing papers such as Britain's Guardian
allowing their Mideast coverage to spill over into something akin to
anti-Semitism. For example, last month a cartoon by the Guardian's Martin Rowson
depicted Stars of David being used as knuckle dusters on a bloody fist.

Now the Conservative-leaning Daily Telegraph, Britain's best-selling quality
daily, and previously one of the only papers in Europe to give Israel a fair
hearing, has got in on the act. The cartoon at the top of the Telegraph comment
page last Saturday showed two identical scenes of devastation, exactly the same
in every detail. One was labeled: "Warsaw 1943"; the other: "Tyre, 2006."

A politician had already given the cue for this horrendous libel. Conservative
MP Sir Peter Tapsell told the House of Commons that British Prime Minister Tony
Blair was "colluding" with U.S. President George W. Bush in giving Israel the
okay to wage a war crime "gravely reminiscent of the Nazi atrocity on the Jewish
quarter of Warsaw."

Of course, there was no "Jewish quarter" of Warsaw. In case anyone need
reminding (Sir Peter obviously does) the ghetto in the Polish capital,
established in October 1940, constituted less than three square miles. Over
400,000 Jews were then crammed into it, about 30 percent of the population of
Warsaw. 254,000 were sent to Treblinka where they were exterminated. Most of the
rest were murdered in other ways. The ghetto was completely cleared of Jews by
the end of May 1943.

ECHOING SCHINDLER'S LIST

The picture isn't entirely bleak. Some British and European politicians, on both
left and right, have been supportive of Israel. So have some magazines, such as
Britain's Spectator. So have a number of individual newspaper commentators.

But meanwhile anti-Semitic coverage and cartoons are spreading across the globe.
Norway's third largest paper, the Oslo daily Dagbladet, ran a cartoon comparing
Israeli Prime Minister Ehud Olmert to the infamous Nazi commander SS Major Amon
Goeth who indiscriminately murdered Jews by firing at them from his balcony – as
depicted by Ralph Fiennes in Steven Spielberg's film Schindler's List. (A month
earlier Dagbladet published an article, "The Third Tower," which questioned
whether Muslims were really responsible for the September 11 attacks.)

Antonio Neri Licon of Mexico's El Economista drew what appeared to be a Nazi
soldier with – incredibly – stars of David on his uniform. The "soldier" was
surrounded by eyes that he had apparently gouged out.

A cartoon in the South African Sunday Times depicted Ehud Olmert with a butchers
knife covered in blood. In the leading Australian daily The Age, a cartoon
showed a wine glass full of blood being drunk in a scene reminiscent of a
medieval blood libel. In New Zealand, veteran cartoonist Tom Stott came up with
a drawing which equated Israel with al-Qaeda.

At least one leading European politician has also vented his prejudice through
visual symbolism. Spanish Prime Minister Jose Luis Rodriguez Zapatero wore an
Arab scarf during an event at which he condemned Israel, but not Hizbullah, who
he presumably thinks should not be stopped from killing Israelis.

THE ASHES OF AUSCHWITZ

It's entirely predictable that all this violent media distortion should lead to
Jews being attacked and even murdered, as happened at a Seattle Jewish center
last week.

When live Jews can't be found, dead ones are targeted. In Belgium last week, the
urn that contained ashes from Auschwitz was desecrated at the Brussels memorial
to the 25,411 Belgian Jews deported to Nazi death camps. It was smashed and
excrement smeared over it. The silence from Belgian leaders following this
desecration was deafening.

Others Jews continued to be killed in Israel itself without it being mentioned
in the media abroad. Last Thursday, for example, 60-year-old Dr. Daniel Ya'akovi
was murdered by the Aqsa Martyrs' Brigade, the terrorist group within Fatah that
Yasser Arafat set up five years ago using European Union aid money.

But this is far from being an exclusively Jewish issue. Some international
journalists seem to find it amusing or exciting to bait the Jews. They don't
understand yet that Hizbullah is part of a worldwide radical Islamist movement
that has plans, and not pleasant ones, for all those – Moslem, Christian, Hindu
and Jew – who don't abide by its wishes.

(Tom Gross is a former Jerusalem correspondent for the London Sunday Telegraph
and New York Daily News.)