Mostrando las entradas con la etiqueta Jerusalén. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Jerusalén. Mostrar todas las entradas

lunes, octubre 16, 2006

"הר הבית בידינו"--"El Monte del Templo está en nuestras manos"

Los judíos tendemos a santificar más el tiempo que el espacio. Tal vez esto sea producto de ser un pueblo nómada cuya historia ha sido vivida, por más de 2000 años, en una diáspora que podría ser tan generosa como mortífera. Es difícil apegarse a los lugares cuando, sin previo aviso, mañana tal vez sea preciso huir de nuestras casas. El tiempo es mucho más compasivo en este sentido: el Shabbat y las múltiples fiestas del calendario judío pueden ser celebradas en cualquier lugar--en Casablanca y en Helsinki, en Buenos Aires y en Tokyo. Las fiestas dependen de las estaciones y el inalterable ciclo del día y la noche. Aparte de estos "palacios en el tiempo", el pueblo judío venera la santidad de su texto sagrado: la Torá. Este, en palabras de Heine, ha sido la patria portátil del pueblo de Israel en su largo exilio. Y así, con los ojos puestos en el reloj y en el calendario y con un libro (pesado pero aún portátil) bajo el brazo hemos podido sobrevivir todos estos años sin apegarnos a una gruta sagrada o a un pedazo de desierto.

Nuestra patria portátil

Eso no significa que no haya lugares sagrados en el judaísmo. La tierra de Israel en su totalidad tiene un estatus especial en la legislación y en la espiritualidad judía y es una parte irremplazable y vital del funcionamiento adecuado de la cultura y la religión judía en su totalidad. No obstante, en principio, no se da ninguna preferencia a alguna parte de la tierra de Israel como más santa o como especial. Cronológicamente en la Torá, los israelitas son mandados a construir un Tabernáculo como el centro religioso de la nueva nación liberada de Egipto y como el punto de encuentro entre lo humano y lo divino. Este Tabernáculo (mishkán en Hebreo, lit. "sitio de la morada [de Dios]") era una estructura portátil, el cual es trasteado inmisericordemente a través del desierto durante los cuarenta años del Éxodo. En el Deuteronomio, que señala el fin del Éxodo y preludia la entrada a la tierra de Israel, se hace constante referencia al "lugar que elegirá el Señor para hacer morar allá su nombre". Este sitio especial para la erección del Tabernáculo no es especificado por el texto deuteronómico. Durante la conquista de la tierra, a manos de Josué, el Tabernáculo pasea por toda la tierra asentándose finalmente en el pueblo de Shiló (Siloé), donde descansa por unas generaciones. No es sino hasta el comienzo del reinado davídico (año 1000 antes de la Era Común) cuando el Tabernáculo encuentra su morada final en la recién conquistada ciudad de Yevús, llamada Jerusalén (Yerushalayim) por David. Es Salomón, hijo de David, quien reemplaza el Tabernáculo portátil del desierto por una estructura permanente eregida sobre uno de los montes de Jerusalén: el Templo de Salomón. Desde ese momento, el lugar del Templo y en especial el lugar de sacra sanctorum (sitio donde reposa el Arca de la Alianza) cobran una importancia central en el judaísmo. Este sitio se convierte en el omphalos mundi, en el sitio de encuentro de lo humano y lo divino, en el centro del Universo judáico (y en virtud de esto en el centro del universo occidental hasta nuestros días). La literatura midráshica enfatiza la relevancia cósmica de este lugar localizando muchos de los momentos críticos del universo en ese lugar: ese fue el punto de dónde comenzó la luz en el primer día de la creación, es el lugar de donde fue extraído el polvo con el que fué modelado Adán, fue el sitio donde Caín y Abel ofrecieron sus sacrificios, fue el sitio donde Abraham casi sacrifica a su hijo Isaac.

And the children shall return to the stones of their fathers

La importancia de este lugar, sin embargo, no radica en su significado místico o religioso sino también en su relevancia económica y social. El Templo de Salomón (o Primer Templo) era el centro económico de la confederación israelita: una fracción considerable del producto agrícola de la sociedad israelita acaba en las arcas del Templo lo cual a su vez impulsaba el desarrollo urbano y cultural de la ciudad de Jerusalén y del pueblo judío. Dada la obligación, prescrita en la Torá, de hacer tres peregrinajes anuales al Templo, éste también constituía el centro social de la polis hebrea. Tres veces al año todos los habitantes del país confluían en Jerusalén para celebrar las fiestas de peregrinaje (Pascua, Pentecostés y Fiesta de los Cambuches) y, con esto, se generaban alianzas, se intercambiaba información y también se educaba a la gente en las Leyes de la Torá. La dicha del primer Templo duró unos cuatrocientos años. En 586 AEC, el rey babilonio Nabucodonosor, como parte de su campaña punitiva contra Judea, destruye el primer Templo y toma a la nobleza y a los sacerdotes del Templo cautivos a Babilonia ("Junto a los ríos de Babilonia donde nos asentamos ahí lloramos cuando recordamos a Sión" Salmo 137). Ochenta años después, el emperador persa Ciro, quien había tomado control de todo el Medio Oriente autoriza a los judíos a retornar a su tierra y a reconstruir su Templo. A pesar de que algunos judíos volvieron, bajo el liderazgo de Ezra el escriba, muchísimos de ellos se quedaron en Babilonia dando orígen a una de las diásporas más antiguas y más renombradas del pueblo judío: los judíos de Babel.

Memos for God

Con el retorno de los cautivos comienza también, después de muchos obstáculos administrativos, la construcción del Segundo Templo en el sitio donde se alzaba el primero. Cuando éste fue terminado, pronto tomó el lugar económico y religioso del Primer Templo aunque ya desde ese entonces una invención del exilio babilonio, la sinagoga, comenzaba a tomar más importancia en la vida comunitaria local de los judíos. Los imperios persa y griego, bajo los cuales habitaron los judíos en esta época del Segundo Templo, vieron en el Templo una forma de mantener a la población judía contenta y, hasta cierto punto, autónoma. Mientras los judíos pudiesen vivir de acuerdo a sus leyes, las cuales involucraban en gran parte al Templo, la provincia de Judea sería fiel a Persia o a Alejandro y sus sucesores. Esta arreglo sólo fue quebrantado durante el reinado de regente griego Antíoco Epífanes quien saqueó el Templo e inició de este modo la revuelta de los Macabeos la cual condujo al último período de independencia judía hasta nuestros tiempos. Poco después vinieron los romanos y convirtieron al reino independiente de Judea y a su Templo en parte de la provincia romana de Iudea. Esta provincia, desde el comienzo, fue un dolor de cabeza para los romanos cuya insistencia en la divinidad del Emperador entraba en abierto conflicto con el monoteísmo judío. Calígula, por ejemplo, insistió en poner su efigie en el Templo y sólo su muerte prematura evitó una sangrienta guerra civil. No obstante, esta época romana de gran tribulación también vió el momento más esplendoroso del Templo. Heródes, el rey idumeo puesto por los romanos en el trono, decidió refaccionar el modesto segundo Templo y convertirlo en una de las maravillas del mundo antiguo. Después de varios años de construcción y espinosas negociaciónes alrededor del complejísimo mundo sectario del judaísmo de comienzos de la era común donde celotes, fariseos, saduceos y místicos esenios competían por la supremacía religiosa del pueblo judío, Herodes terminó su refacción del Templo. La característica más sobresaliente era la gigantesca plataforma de piedra sobre la cual se alzaba la nueva estructura, dominando todo el monte del Templo y parte del monte de Sión. La belleza del Templo herodiano duró muy poco. La despótica Roma Imperial se cansó bastante rápido de la revoltosa provincia de Iudea y envió a su general más destacado, Vespasiano, a sojuzgarla. Tras haber destruído los asentamientos y la resistencia judía en el resto de la provincia, Vespasiano se dirigió a la capital y centro del judaísmo para darle su golpe final. No obstante, fue su hijo Tito quien terminó la funesta labor ya que en la mitad de la campaña, Vespasiano fue declarado César. El Segundo Templo fue destruído, así como el resto de la ciudad de Jerusalén y los últimos vestigios de independencia judía, en el noveno día del mes de Av (Julio-Agosto) del año 70 de la Era Común.


Arco de Tito en Roma: los soldados romanos cargan los instrumentos
del Templo
como botín de guerra

Unos cincuenta años después, cuando los vientos revolucionarios soplaban de nuevo en Iudea, el emperador Adriano decidió borrar para siempre la causa del problema: en el sitio donde los dos Templos habían existido por casi mil años, Adriano construyó un templo a Zeus. La ciudad de Jerusalén fue bautizada como Aelia Capitolina y la entrada a los judíos a la misma prohibida. La provincia de Iudea (Yehudá o Yudá) fue renombrada Palestina en honor a los habitantes filisteos que habían desaparecido de ella hace más de ochocientos años. El único fragmento del Templo judío que no pudo ser destruido completamente fue la parte occidental del muro de contensión de la plataforma herodiana. Este es el famoso "Muro de los Lamentos" (llamado así por la costumbre de lamentarse ante él por la ruina del Templo) o, para los judíos, simplemente "Hakotel" (El muro) o "Hakotel Hama'araví" (El muro occidental). Este muro, dice nuestra tradición, mantiene la santidad del Templo que ser irguió sobre él y "la presencia de Dios no se mueve de él jamás". Convirtiéndose así en el sitio más santo (tal vez el único) del judaísmo.
La paganización forzada de Judea no acabó con el encanto y el poder de este lugar. Cuando los conquistadores musulmanes llegaron a Jerusalén en 637 y vieron que el sitio del Templo estaba siendo usado como un relleno sanitario por los cristianos bizantinos (herederos de Roma), construyeron ahí una mezquita: la mezquita de Al-Aksa (La mezquita más lejana) desde donde, de acuerdo al hadith, Muhammad ascendió a los cielos. En 690 el califa ordenó la construcción del santuario llamado el Domo de la Roca sobre el sitio donde tradicionalmente se cree estuvo el sacra sanctorum del Templo de Salomón.
Con la conquista cruzada de la ciudad en 1099, la mezquita y el domo fueron transformadas en iglesias: el famoso Templum Domini. Este fue el cuartel general de los Caballeros del Temple que tanto acaloran a los fanáticos de Dan Brown y de las sagas esotéricas hollywoodescas. A pesar de las fabulosas leyendas templarias, lo que sí es cierto es que bajo su égida el sitio del Templo volvió a ser el centro económico y social de la Provincia, esta vez del Reino Cristiano de Tierra Santa.

Dome of the Al-Aksa Mosque, former church of the Templars (Eat your heart out Mr. Langdon!)

Todo el complejo volvió a manos musulmanas en el siglo xiii con la conquista de Tierra Santa por Salah-al-din (Saladino). A pesar de que en el siglo xvi toda la provincia, como el resto del Medio Oriente, cayó bajo el dominio turco, el sitio del Templo ha sido usado como un santuario musulmán desde el siglo xiii (de acuerdo a la opinión de algunos constituyendo el tercer sitio más sagrado del Islam después de las ciudades de Mecca y Medina). Mientras tanto, bajo el dominio de Saladino y, mucho después, de los turcos, el acceso al Muro fue permitido para los judíos (a veces este acceso era irrestricto, a veces era restringido simplemente a ciertas festividades).
Cuando el Imperio Otomano se desintegró, la provincia de Palestina pasó a manos de los británicos quienes respetaron el derecho de las dos religiones a venerar en el sitio y trataron de hacer refacciones estructurales en ambas partes del complejo (tanto el Muro como la Mezquita habían sufrido el peso de los años y de varios terremotos que azotaron la zona). Con la declaración del Estado de Israel en 1948, tropas jordanas toman posesión de la Ciudad Antigua de Jerusalén y con ella del Muro (prohibiendo así el acceso de feligreses judíos a su sitio más sagrado).
En 1967, durante la guerra de los seis días, tropas aerotransportadas israelíes toman posesión de la ciudad antigua. Con los primeros paracaidistas que llegan al Muro llega también el gran rabino de Israel quien exclamó con júbilo por la radio "Har Habayyit beyaddenu" "El Monte del Templo está en nuestras manos". Desde entonces el Muro ha sido abierto de nuevo al culto judío mientras que la parte musulmana permanece bajo la jurisdicción de un consejo religioso independiente que administra y conserva los santuarios musulmanes.

Todo esto para decir, simplemente, que hoy tuve el Monte del Templo en mis manos.

Esta mañana, acompañado de mis compañeros de clase, presenciamos la donación de un nuevo rollo de la Torá para los servicios conservadores que se realizan en el Muro. Si el Muro que ven en estas fotos no les parece conocido o no es el "Muro Tradicional", es porque no lo es. Esta es una parte del muro ubicada en un parque arqueológico al sur del muro tradicional. La razón por la cual rezamos en esta parte es porque, dado que en nuestro movimiento es permitido a los hombres y a las mujeres rezar juntos, esto ha llevado en el pasado a fricciones con las personas ortodoxas que requieren una separación estricta de los sexos en todo contexto ritual. Es cuestión de interpretación y entre gustos no hay disgustos, pero a mí me gusta mucho más nuestro Kótel, con los pies firmemente puestos en la calzada romana y las piedras removidas por Tito aún cubiertas de tizne, polvo de los siglos y la esperanza de nuestras plegarias respondidas.

¿Do están las manos que removieron estas piedras?
¿Do está la gloria de Roma?
¿Y dime si no están ahora los hijos de los exiliados de vuelta?

Hoy, al leer el salmo que se lee cada lunes al terminar el servicio de la mañana, no me pude contener. Jamás estas líneas habian tenido tanto sentido:

Camina alrededor de Sión
Dale vueltas,
Cuenta sus torres,
Escrutina sus plataformas,
Atraviesa sus ciudadelas
Para que puedas contarlo en un día futuro.

Que Dios es nuestro Dios para siempre.
El nos guiará para siempre. (Salmo 48.14-15)

miércoles, octubre 11, 2006

Sukkot 5767

(English below)

La fiesta de Sukkot es posiblemente la fiesta más colorida y más bonita (al menos en mi opinión) del calendario judío. En tanto fiesta contiene todos los elementos que hacían que una fiesta fuera entretenida cuando eramos niños: construcción de fuertes y de estructuras, toneladas de papelitos de colores y de adornos de aluminio, vigorosa agitación de productos vegetales y dormir al aire libre. Basada en la injunción de Levítico 23.42-43: "En sukkot habitarán siete días, todo natural de Israel habitará en sukkot. Para que así sepan sus generaciones que en sukkot hice habitar a los hijos de Israel a su salida de Egipto, Yo soy el Señor Su Dios." Ahora, "sukkot" (sing. sukkah) es traducido muchas veces como "cabañas" o "tabernáculos". No obstante, estas traducciones son defectuosas. Una cabaña es una estructura demasiado estable y, de acuerdo a la ley judía, las sukkot deben ser estructuras frágiles, temporales. "Tabernáculo", además de ser una palabra horrible (parecida tanto a taberna como a tubérculo), es confusa. El Tabernáculo bíblico era el santuario portátil que Dios describió a Moisés en el desierto para alojar el arca de la Alianza y para hacer los sacrificios (en Hebreo "mishkán"). Por ello, llamar a Sukkot "La fiesta de los Tabernáculos" lleva a confusiones: todas las fiestas bíblicas son fiestas del Tabernáculo ya que ahí ocurrían los sacrificios que, en ese entonces, determinaban la fiesta. El español colombiano tiene una palabra perfecta para Sukkah. Esta es "cambuche" (para aquellos de mis lectores que no son colombianos, un cambuche es un vivac). Gran parte de este festival, entonces, gira en torno a estos cambuches construídos al lado de las casas o en cualquier lugar bajo cielo abierto. De acuerdo a la tradición, durante la fiesta (que dura siete días) uno no puede comer ningún tipo de harina ni pan por fuera de un cambuche. Es un precepto religioso permanecer largo tiempo en estas estructuras, comiendo, estudiando, rezando y disfrutando. De ser posible, es también un precepto religioso dormir en el cambuche. El significado de esta tradición es manifiesto en el texto bíblico: dormimos en cambuches porque, durante el éxodo de Egipto, Dios hizo que nuestros ancestros vivieran en cambuches. Ahora, hay interpretaciones un poco más sofisticadas en la literatura rabínica. Para muchos, Sukkot es la fiesta de la providencia. Al trasladarnos de nuestras casas a estos cambuches estamos apreciando la fragilidad de nuestra vida y, a la vez, dando gracias por la providencia divina que nos ha mantenido día a día.

En cambuches habitarán siete días...

La sukká voladora

A pesar de este ángulo un poco pesimista, enfatizado por la lectura del libro de Eclesiastés en las sinagogas en el sábado de la fiesta, Sukkot es la fiesta más alegre del calendario judío. En la liturgia, la fiesta es llamada "Zeman Simjatenu" (el tiempo de nuestra alegría). En tiempos del Templo, la fiesta de Sukkot estaba acompañada por varias celebraciones como el encendido de gigantescas lámparas y por la masiva libación de agua en el templo en el cual el pueblo entero traía agua del pozo de Siloé hasta el templo para que los Sacerdotes lavaran el altar (una versión hebráica de Jorge Barón "Agüita para mi gente", con el mismo eufórico resultado). De esta ceremonia está dicho "aquel que no presenció la alegría de la libación de agua (simjat beit hashoe'vá) no ha visto alegría en toda su vida" (Mishná Sukkot 8.1).

My other car is a sukkah

La sukká de nuestra amiga y vecina Rabbi Gail Diamond desde adentro

En el Templo, Sukkot también era el tiempo de grandes sacrificios expiatorios. Durante sus siete días, la extravagante suma de setenta toros eran sacrificados en el Templo (el toro era el sacrificio más caro y sólo podía ser ofrecido por gente muy rica o por la administración del Templo mismo): uno por cada pueblo gentil (en la perspectiva rabínica, hay setenta pueblos no judíos). Ya que el pueblo de Israel ha recibido perdón por sus pecados en Yom Kippur, cinco días antes de Sukkot, ahora Israel expía los pecados de las naciones a través de un sacrificio en su templo. Si bien Yom Kippur es el día judío del perdón, Sukkot es la fiesta del perdón universal.
Gran parte de la alegría y de la belleza de Sukkot, aparte de las hermosas decoraciones hechas por los niños para los cambuches y del ambiente festivo que vivir de camping por siete días impone en todo el mundo, se debe a la otra tradición importante de Sukkot. En Levítico 23.40 dice: "Y tomarán para ustedes en el día primero [de Sukkot] el fruto del árbol de la gloria, palmas del árbol datilero, ramas de mirto y sauces del riachuelo y se alegrarán frente al Señor su Dios siete días." Es un precepto religioso judío tomar durante la fiesta de Sukkot un ramillete hecho con un brote de palma (lulav), tres ramas de mirto (jadasim) y dos ramas de sauce ('aravot) junto con un citrón (etrog) y agitarlos vigorosamente durante ciertas partes del servicio. Estos ramilletes también son usados en las procesiones de la fiesta, en la que toda la congregación camina alrededor de la Torá mientras recitan versos y peticiones cuyo motivo central es el Hosanna (Hosh'á na- ¡Salva por favor!). El ritual del lulav y el etrog (como se le conoce al conjunto del ramillete) tiene una fuerza y una belleza primitiva muy poderosa que alcanza a transmitir la alegría de una sociedad predominantemente agrícola en el tiempo de la cosecha. Esta alegría, tan sencilla y tan rudimentaria, es un maravilloso soplo de aire fresco para nuestras almas urbanas y tan complicadas a veces.

¡Agita tu lulav Katamón!

luliv und esrig (detalle)

(English)
I have received some complaints that I do not write in English any more. So, here is the update. We are slowly trying to get everything done in Jerusalem while taking it easy and enjoying the holiday. Kedem (our minyan) has been holding services through Chol Hamo'ed in people's apartments. Needless to say, it has been amazing. Today, for example, we had a very spirited Hallel with electric guitar and violin (with an impromptu elevation of a Stevie Wonder tune for Hodu). Two days ago there was abundant dancing. I almost wish one could achieve the same kavannah everywhere, but then again, that is what makes Yerushalayim what it is. Wish you were all here with us. Bashanah hazot birushalayim habennuyah!

I guess in Yerushalayim these are a necessity.

sábado, octubre 07, 2006

Yerushalayim shel Zahav

En fin. Después de veintipico horas de atareado volar y de autoridades inmigratorias españolas poco comprensivas y de políticas de vuelo arbitrarias (le recomiendo a los lectores de esta diáspera que no se le midan a volar por Iberia) llegamos de vuelta a Jerusalén. En el momento no tenemos internet así que este mensaje está siendo escrito, recostado contra una caneca, en la esquina de Ha´Ari con Rehov Aza- uno de los puntos wifi gratuitos de esta Venecia de Dios. Dado que no puedo garantizar mi conexión (a caballo regalado no se le mira el diente) aprovecharé para darles un recuento rápido de nuestras aventuras. El apartamento es una maravilla. Después de seis años de vivir en ratoneras por fin dimos con una apartamento bellísimo, bien cuidado y, por encima de todo, con una vista que desafía toda descripción (por eso pondré más abajo varias fotos). Esta mañana estuvimos en la sinagoga celebrando el comienzo de la fiestas de las Cabañas (Sukkot), tal vez la fiesta más hermosa y más alegre del calendario judío. Muy pronto pondré fotos de la cabaña de nuestras vecinas. El resto de esta semana la dedicaremos a quitarnos el jetlag y a arreglar las necesidades básicas de vivir acá (entre ellas, la más importante, conseguir internet para mostrarles más maravillas de esta ciudad con montañas.). Sin más, las fotos y los mejores deseos de este su hebreo amanuense en estas sagradas tierras.

Camino a Jerusalén

Tova Haaretz Meod Meod "La tierra es muy pero muy buena"

Mi esquina por la mañana: un poeta con un rabino

Vista desde mi mirpeset (balcón) por la mañana. Al fondo Givaat Masuah.


Vista desde mi ventana del Museo de Israel (Homenaje a Adón Pronek)

Misma vista, al atardecer cuando esta ciudad es toda de oro.


Mis vecinos hacia el sur: el monasterio griego ortodoxo de la Cruz (ellos dicen que tienen la verdadera cruz, será ir a ver si es cierto).