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martes, marzo 18, 2008

Religión en un mundo abierto (y virtual)

Hoy, en uno de los artículos más interesantes que he leído en El PASQUÍN (que de último se ha dedicado casi exclusivamente a alimentar la paranoia de una guerra con Venezuela), el autor describe el curioso fenómeno de que varios colombianos están abandonando el catolicismo para convertirse a otras religiones. Aparte del obvio fenómeno del éxito protestante y evangélico en Colombia, el autor trae las historias de tres compatriotas que se han convertido o se quieren convertir al Islam, al judaísmo y al Krishna-ismo (?). Aparte de los garrafales errores e imprecisiones cometidos por el autor o por los entrevistados (como afirmar que el judaísmo cree que Jesús eas un profeta- ello no es cierto), el artículo es una bonita pieza de "interés humano" y una ventana al creciente fenómeno de la diversidad religiosa de nuestro país. Como siempre, la discusión en los foros llegó a los más bajos niveles. En este caso los foristas se dividen en tres grupos: a.) los ateos: que castigan cualquier tipo de religión, b.) los protestantes: que explican las razones por las cuales su iglesia es la verdadera y el catolicismo falso (cosas del estilo "las religiones no salvan, Jesús sí") y c.) los católicos: que acusan a los protestantes de ser estafadores y lamentan el hecho de que la gente se haya alejado de la iglesia por los pecados de unos "pocos clérigos".
En mi opinión, este diálogo, como la mayoría de los diálogos en los foros de opinión del Pasquín no tiene mucho sentido. Claramente estos foristas no han comprendido el fenómeno que está detrás del tema del artículo: el pluralismo religioso y el acceso a la información están cambiando la forma en que la gente cree. Y no sólo en Colombia sino a nivel mundial. Hace un mes el PEW Forum on Religion and Public Life reveló un censo comprensivo de las tendencias religiosas de los norteamericanos. El estudio reveló que 44% de los adultos norteamericanos practica una religión diferente o pertenece a una denominación distinta a aquella en la que fueron educados. Esta fluidez del mercado de las ideas religiosas tiene dos poderosas razones. La primera es la transformación de los Estados Unidos de un país con tolerancia religiosa a un país con libertad religiosa para finalmente adoptar, parcialmente, el pluralismo religioso. La tolerancia religiosa ocurre cuando la mayoría admite minorías religiosas pero restringe sus derechos. La libertad religiosa ocurre cuando las minorías tienen idénticos derechos (a nivel político) pero no hay un reconocimiento cultural de estas minorías como participantes activos en los diálogos y en los imaginarios de lo que significa ser parte de esta cultura. El pluralismo religioso ocurre cuando cada grupo religioso (no importa su tamaño) tiene no sólo los herramientas políticas sino culturales para influenciar el diálogo y proyectarse (sin miedo a retaliaciones) en la esfera pública. Hoy por hoy, acá en Estados Unidos existe una libertad religiosa que, con el tiempo y con este fenómeno masivo de migración ideológica, se está convirtiendo en verdadero pluralismo. La otra poderosa razón, que también contribuye a la formación de este pluralismo religioso, es la revolución informativa.
El fácil acceso a ideas nuevas a través de medios impresos, audiovisuales y digitales está de nuevo transformando la forma en que los seres humanos satisfacen sus necesidades religiosas. Esto, por supuesto, ya ha ocurrido. La invención del cuneiforme y de los jeroglíficos hizo que pasaramos de religiones tribales a religiones míticas y nacionales. La invención del libro hizo posible la Biblia y el renacimiento religioso griego. La expansión del griego como la lingua franca de muchas culturas creó el fermento que hizo posible el judaísmo rabínico y el cristianismo. Lutero y Calvino no habrían llegado lejos sin el invento de Guttenberg. Y así: hoy el internet ha generado un mundo en el cual yo puedo aprender judaísmo en Cúctuta o Budismo Mahayana en Pasto. La curiosidad y la sed espiritual hacen el resto.
Y, en contraste con los foristas católicos de el Pasquín, yo no creo que esto vaya a acabar con la religión en Colombia. En general este fenómeno produce creyentes más comprometidos y más felices, dado que han escogido la religión que satisface sus necesidades y no la han recibido como una obligación. Ello también genera mejores instituciones religiosas, ya que si cada denominación está preocupada por mantener sus feligreses en el libre mercado de las ideas, éstas tendran que cumplir su función de manera cabal, ética y transparente. Este liberalismo religioso puede llevar a los excesos de la "religión de mercado" que ya comienza a afectar a los Estados Unidos (religiones más interesadas en mantener a su gente que en ser fiel a su mensaje y a sus principios), no obstante la alternativa del monopolio religioso lleva a la osificación de los principios, la mediocridad de los clérigos y la apatía de los fieles.

¿Qué opinan mis lectores en el País del Sagrado Corazón? ¿Estamos listos en nuestro país para una reforma que puede generar que una porción notable de colombianos no pueda cantar, con total conciencia, la primera estrofa del himno nacional donde "la humanidad entera que entre cadenas gime comprende las palabras del que murió en la cruz"?

viernes, diciembre 14, 2007

Ethiopian Anusim

Jews come in all colors.

And so do shuls. Please note the Amharic script in which the Ten Commandments are written on the Ark of the Law. Do not let anybody persuade you that Jews are only white.

Pictures taken from Failed Messiah.

miércoles, febrero 07, 2007

Encuesta (para legos y para expertos)

Hola a todos y a todas.

Algunos de ustedes saben que estoy escribiendo un siddur (un libro de oraciones judío) con traducción y trasliteración al español. Ahora la mayoría de las letras hebreas tienen un equivalente en español que puede ser expresado por una sola letra. Hay, no obstante, dos excepciones. Una de ellas es la que me está quitando el sueño. Esta es la letra shin

ש


Esta letra pronunciada como la sh inglesa (show, shop, shampoo) puede ser transliterada como una sh (lo cual tiene la ventaja de ser más reconocible aunque tiene un toque anglicista que no me gusta para nada) o a través del signo fonético š (el cual es menos conocido pero tiene la ventaja de ser una sola letra la cual puede ser explicada en una tabla de pronunciación que el siddur va a tener en su introducción).
Ahora, para ustedes, lectores de habla hispana (judíos y no judíos), ¿qué es más fácil leer (no necesariamente más familiar)?:

(opción uno) shabbat o (opción dos) šabbat

Consideren que en muchos casos la shin (o šin) viene duplicada:

(opción uno) ishshé o (opción dos) iššé

Su voto me interesa. Por favor tómese un minuto para votar en la sección de comentarios (así sea anónimamente).

domingo, febrero 04, 2007

Cuba, qué linda es Cuba....

This wonderful picture (which I had to remove because of fear of being sued, but which can still be seen if you follow the link) appeared in the New York Times today together with an article about the Jews of Cuba and their struggle for cultural survival. My wife´s grandfather was one of the last rabbis to serve in Cuba and her family remembers the island fondly. If we could secure a living there, I would love to help this community. Walking down the Malecón with a white fedora, smoking a cigar, debating a particularly relaxed suggya in the Talmud...ah, tropical fantasies.

martes, diciembre 12, 2006

A happy people

Recently, my friend Michelle got married. Michelle´s flower girl at the wedding is one of her little cousins and not Jewish. After the wedding she said to Michelle: "Now I know why you are Jewish." Michelle paled as anyone who has to live with the tensions of a household with two religions knows how to pale when such a thing is said by your very very young cousing. "It is because your parties are so much better." (Michelle, I am sorry I do not remember the story verbatim but the punchline is something like that).

The point of the story is that Jews are, all in all, a happy people. This may seem strange for someone for whom the quintessential Jew is Woody Allen panicking over some silly detail in the New York Times. Yet, regardless of our very difficult history and the challenges of the present (with a nuclear Iran breathing down our necks) or maybe just precisely because of this, we seem to take every opportunity for a little, material, down to earth joy very seriously. Every "simcha" (joy) that we are privy to experience in this life must be experienced with the utmost dedication and abandon. This even finds expression in certain religious manifestations of Judaism that claim that "It is a great commandment to always be happy."

The reason that I am bringing this (aside from the fact that this blog has been somewhat somber during the past few weeks) is because this morning my very good friends Tim and Ashira
announced their engagement. Mind you, this is eight thirty in the morning. Mind you, this is a synagogue we are talking about. Mind you, the people there were not all friends but also some classmates. Nevertheless, this was the result (one point of note, this is not hugging, this is very very fast circle dancing):

Od Yishamma Be'arei Yehudah Uvechutzot Yerushalayim, Kol Sasson Vekol Simcha, Kol Chatan veKol Kallah. (Again shall it be heard in the cities of Judah and in the outskirts of Jerusalem, the sound of joy and the sound of happiness, the voice of the groom and the voice of the bride.) Jeremiah 33:10-11

This strapping young man in blue is the groom. The beautiful girl whose face you cannot see because of her hand and a shoulder is the bride. (May they be very happy)

The reason there are no more pictures is that yours truly was busy pouring lechayims (shots of whiskey) for everyone and then joined the dancing and the singing. It's 8.30 a.m. but there is simcha to be had! Even at our holiest site (the Western Wall, mistakenly called by non-Jews the "Wailing wall") there is often spirited dancing and singing.

God gave you life and the whole universe for your delight! Enjoy it! Be happy!

domingo, noviembre 26, 2006

Yay Jen!

As a vorshpeis ("abrebocas") for my post about women and Judaism I would like you to meet my good friend Jen Taylor-Friedman. Jen is one of the most knowleadgeable Jewish women I know, and she is an awesome soferet (Jewish scribe) and as Mrs. Bloom can attest, also a wonderful Talmud study partner.

Video about the first woman writing a sefer Torah

Enjoy!

lunes, octubre 16, 2006

"הר הבית בידינו"--"El Monte del Templo está en nuestras manos"

Los judíos tendemos a santificar más el tiempo que el espacio. Tal vez esto sea producto de ser un pueblo nómada cuya historia ha sido vivida, por más de 2000 años, en una diáspora que podría ser tan generosa como mortífera. Es difícil apegarse a los lugares cuando, sin previo aviso, mañana tal vez sea preciso huir de nuestras casas. El tiempo es mucho más compasivo en este sentido: el Shabbat y las múltiples fiestas del calendario judío pueden ser celebradas en cualquier lugar--en Casablanca y en Helsinki, en Buenos Aires y en Tokyo. Las fiestas dependen de las estaciones y el inalterable ciclo del día y la noche. Aparte de estos "palacios en el tiempo", el pueblo judío venera la santidad de su texto sagrado: la Torá. Este, en palabras de Heine, ha sido la patria portátil del pueblo de Israel en su largo exilio. Y así, con los ojos puestos en el reloj y en el calendario y con un libro (pesado pero aún portátil) bajo el brazo hemos podido sobrevivir todos estos años sin apegarnos a una gruta sagrada o a un pedazo de desierto.

Nuestra patria portátil

Eso no significa que no haya lugares sagrados en el judaísmo. La tierra de Israel en su totalidad tiene un estatus especial en la legislación y en la espiritualidad judía y es una parte irremplazable y vital del funcionamiento adecuado de la cultura y la religión judía en su totalidad. No obstante, en principio, no se da ninguna preferencia a alguna parte de la tierra de Israel como más santa o como especial. Cronológicamente en la Torá, los israelitas son mandados a construir un Tabernáculo como el centro religioso de la nueva nación liberada de Egipto y como el punto de encuentro entre lo humano y lo divino. Este Tabernáculo (mishkán en Hebreo, lit. "sitio de la morada [de Dios]") era una estructura portátil, el cual es trasteado inmisericordemente a través del desierto durante los cuarenta años del Éxodo. En el Deuteronomio, que señala el fin del Éxodo y preludia la entrada a la tierra de Israel, se hace constante referencia al "lugar que elegirá el Señor para hacer morar allá su nombre". Este sitio especial para la erección del Tabernáculo no es especificado por el texto deuteronómico. Durante la conquista de la tierra, a manos de Josué, el Tabernáculo pasea por toda la tierra asentándose finalmente en el pueblo de Shiló (Siloé), donde descansa por unas generaciones. No es sino hasta el comienzo del reinado davídico (año 1000 antes de la Era Común) cuando el Tabernáculo encuentra su morada final en la recién conquistada ciudad de Yevús, llamada Jerusalén (Yerushalayim) por David. Es Salomón, hijo de David, quien reemplaza el Tabernáculo portátil del desierto por una estructura permanente eregida sobre uno de los montes de Jerusalén: el Templo de Salomón. Desde ese momento, el lugar del Templo y en especial el lugar de sacra sanctorum (sitio donde reposa el Arca de la Alianza) cobran una importancia central en el judaísmo. Este sitio se convierte en el omphalos mundi, en el sitio de encuentro de lo humano y lo divino, en el centro del Universo judáico (y en virtud de esto en el centro del universo occidental hasta nuestros días). La literatura midráshica enfatiza la relevancia cósmica de este lugar localizando muchos de los momentos críticos del universo en ese lugar: ese fue el punto de dónde comenzó la luz en el primer día de la creación, es el lugar de donde fue extraído el polvo con el que fué modelado Adán, fue el sitio donde Caín y Abel ofrecieron sus sacrificios, fue el sitio donde Abraham casi sacrifica a su hijo Isaac.

And the children shall return to the stones of their fathers

La importancia de este lugar, sin embargo, no radica en su significado místico o religioso sino también en su relevancia económica y social. El Templo de Salomón (o Primer Templo) era el centro económico de la confederación israelita: una fracción considerable del producto agrícola de la sociedad israelita acaba en las arcas del Templo lo cual a su vez impulsaba el desarrollo urbano y cultural de la ciudad de Jerusalén y del pueblo judío. Dada la obligación, prescrita en la Torá, de hacer tres peregrinajes anuales al Templo, éste también constituía el centro social de la polis hebrea. Tres veces al año todos los habitantes del país confluían en Jerusalén para celebrar las fiestas de peregrinaje (Pascua, Pentecostés y Fiesta de los Cambuches) y, con esto, se generaban alianzas, se intercambiaba información y también se educaba a la gente en las Leyes de la Torá. La dicha del primer Templo duró unos cuatrocientos años. En 586 AEC, el rey babilonio Nabucodonosor, como parte de su campaña punitiva contra Judea, destruye el primer Templo y toma a la nobleza y a los sacerdotes del Templo cautivos a Babilonia ("Junto a los ríos de Babilonia donde nos asentamos ahí lloramos cuando recordamos a Sión" Salmo 137). Ochenta años después, el emperador persa Ciro, quien había tomado control de todo el Medio Oriente autoriza a los judíos a retornar a su tierra y a reconstruir su Templo. A pesar de que algunos judíos volvieron, bajo el liderazgo de Ezra el escriba, muchísimos de ellos se quedaron en Babilonia dando orígen a una de las diásporas más antiguas y más renombradas del pueblo judío: los judíos de Babel.

Memos for God

Con el retorno de los cautivos comienza también, después de muchos obstáculos administrativos, la construcción del Segundo Templo en el sitio donde se alzaba el primero. Cuando éste fue terminado, pronto tomó el lugar económico y religioso del Primer Templo aunque ya desde ese entonces una invención del exilio babilonio, la sinagoga, comenzaba a tomar más importancia en la vida comunitaria local de los judíos. Los imperios persa y griego, bajo los cuales habitaron los judíos en esta época del Segundo Templo, vieron en el Templo una forma de mantener a la población judía contenta y, hasta cierto punto, autónoma. Mientras los judíos pudiesen vivir de acuerdo a sus leyes, las cuales involucraban en gran parte al Templo, la provincia de Judea sería fiel a Persia o a Alejandro y sus sucesores. Esta arreglo sólo fue quebrantado durante el reinado de regente griego Antíoco Epífanes quien saqueó el Templo e inició de este modo la revuelta de los Macabeos la cual condujo al último período de independencia judía hasta nuestros tiempos. Poco después vinieron los romanos y convirtieron al reino independiente de Judea y a su Templo en parte de la provincia romana de Iudea. Esta provincia, desde el comienzo, fue un dolor de cabeza para los romanos cuya insistencia en la divinidad del Emperador entraba en abierto conflicto con el monoteísmo judío. Calígula, por ejemplo, insistió en poner su efigie en el Templo y sólo su muerte prematura evitó una sangrienta guerra civil. No obstante, esta época romana de gran tribulación también vió el momento más esplendoroso del Templo. Heródes, el rey idumeo puesto por los romanos en el trono, decidió refaccionar el modesto segundo Templo y convertirlo en una de las maravillas del mundo antiguo. Después de varios años de construcción y espinosas negociaciónes alrededor del complejísimo mundo sectario del judaísmo de comienzos de la era común donde celotes, fariseos, saduceos y místicos esenios competían por la supremacía religiosa del pueblo judío, Herodes terminó su refacción del Templo. La característica más sobresaliente era la gigantesca plataforma de piedra sobre la cual se alzaba la nueva estructura, dominando todo el monte del Templo y parte del monte de Sión. La belleza del Templo herodiano duró muy poco. La despótica Roma Imperial se cansó bastante rápido de la revoltosa provincia de Iudea y envió a su general más destacado, Vespasiano, a sojuzgarla. Tras haber destruído los asentamientos y la resistencia judía en el resto de la provincia, Vespasiano se dirigió a la capital y centro del judaísmo para darle su golpe final. No obstante, fue su hijo Tito quien terminó la funesta labor ya que en la mitad de la campaña, Vespasiano fue declarado César. El Segundo Templo fue destruído, así como el resto de la ciudad de Jerusalén y los últimos vestigios de independencia judía, en el noveno día del mes de Av (Julio-Agosto) del año 70 de la Era Común.


Arco de Tito en Roma: los soldados romanos cargan los instrumentos
del Templo
como botín de guerra

Unos cincuenta años después, cuando los vientos revolucionarios soplaban de nuevo en Iudea, el emperador Adriano decidió borrar para siempre la causa del problema: en el sitio donde los dos Templos habían existido por casi mil años, Adriano construyó un templo a Zeus. La ciudad de Jerusalén fue bautizada como Aelia Capitolina y la entrada a los judíos a la misma prohibida. La provincia de Iudea (Yehudá o Yudá) fue renombrada Palestina en honor a los habitantes filisteos que habían desaparecido de ella hace más de ochocientos años. El único fragmento del Templo judío que no pudo ser destruido completamente fue la parte occidental del muro de contensión de la plataforma herodiana. Este es el famoso "Muro de los Lamentos" (llamado así por la costumbre de lamentarse ante él por la ruina del Templo) o, para los judíos, simplemente "Hakotel" (El muro) o "Hakotel Hama'araví" (El muro occidental). Este muro, dice nuestra tradición, mantiene la santidad del Templo que ser irguió sobre él y "la presencia de Dios no se mueve de él jamás". Convirtiéndose así en el sitio más santo (tal vez el único) del judaísmo.
La paganización forzada de Judea no acabó con el encanto y el poder de este lugar. Cuando los conquistadores musulmanes llegaron a Jerusalén en 637 y vieron que el sitio del Templo estaba siendo usado como un relleno sanitario por los cristianos bizantinos (herederos de Roma), construyeron ahí una mezquita: la mezquita de Al-Aksa (La mezquita más lejana) desde donde, de acuerdo al hadith, Muhammad ascendió a los cielos. En 690 el califa ordenó la construcción del santuario llamado el Domo de la Roca sobre el sitio donde tradicionalmente se cree estuvo el sacra sanctorum del Templo de Salomón.
Con la conquista cruzada de la ciudad en 1099, la mezquita y el domo fueron transformadas en iglesias: el famoso Templum Domini. Este fue el cuartel general de los Caballeros del Temple que tanto acaloran a los fanáticos de Dan Brown y de las sagas esotéricas hollywoodescas. A pesar de las fabulosas leyendas templarias, lo que sí es cierto es que bajo su égida el sitio del Templo volvió a ser el centro económico y social de la Provincia, esta vez del Reino Cristiano de Tierra Santa.

Dome of the Al-Aksa Mosque, former church of the Templars (Eat your heart out Mr. Langdon!)

Todo el complejo volvió a manos musulmanas en el siglo xiii con la conquista de Tierra Santa por Salah-al-din (Saladino). A pesar de que en el siglo xvi toda la provincia, como el resto del Medio Oriente, cayó bajo el dominio turco, el sitio del Templo ha sido usado como un santuario musulmán desde el siglo xiii (de acuerdo a la opinión de algunos constituyendo el tercer sitio más sagrado del Islam después de las ciudades de Mecca y Medina). Mientras tanto, bajo el dominio de Saladino y, mucho después, de los turcos, el acceso al Muro fue permitido para los judíos (a veces este acceso era irrestricto, a veces era restringido simplemente a ciertas festividades).
Cuando el Imperio Otomano se desintegró, la provincia de Palestina pasó a manos de los británicos quienes respetaron el derecho de las dos religiones a venerar en el sitio y trataron de hacer refacciones estructurales en ambas partes del complejo (tanto el Muro como la Mezquita habían sufrido el peso de los años y de varios terremotos que azotaron la zona). Con la declaración del Estado de Israel en 1948, tropas jordanas toman posesión de la Ciudad Antigua de Jerusalén y con ella del Muro (prohibiendo así el acceso de feligreses judíos a su sitio más sagrado).
En 1967, durante la guerra de los seis días, tropas aerotransportadas israelíes toman posesión de la ciudad antigua. Con los primeros paracaidistas que llegan al Muro llega también el gran rabino de Israel quien exclamó con júbilo por la radio "Har Habayyit beyaddenu" "El Monte del Templo está en nuestras manos". Desde entonces el Muro ha sido abierto de nuevo al culto judío mientras que la parte musulmana permanece bajo la jurisdicción de un consejo religioso independiente que administra y conserva los santuarios musulmanes.

Todo esto para decir, simplemente, que hoy tuve el Monte del Templo en mis manos.

Esta mañana, acompañado de mis compañeros de clase, presenciamos la donación de un nuevo rollo de la Torá para los servicios conservadores que se realizan en el Muro. Si el Muro que ven en estas fotos no les parece conocido o no es el "Muro Tradicional", es porque no lo es. Esta es una parte del muro ubicada en un parque arqueológico al sur del muro tradicional. La razón por la cual rezamos en esta parte es porque, dado que en nuestro movimiento es permitido a los hombres y a las mujeres rezar juntos, esto ha llevado en el pasado a fricciones con las personas ortodoxas que requieren una separación estricta de los sexos en todo contexto ritual. Es cuestión de interpretación y entre gustos no hay disgustos, pero a mí me gusta mucho más nuestro Kótel, con los pies firmemente puestos en la calzada romana y las piedras removidas por Tito aún cubiertas de tizne, polvo de los siglos y la esperanza de nuestras plegarias respondidas.

¿Do están las manos que removieron estas piedras?
¿Do está la gloria de Roma?
¿Y dime si no están ahora los hijos de los exiliados de vuelta?

Hoy, al leer el salmo que se lee cada lunes al terminar el servicio de la mañana, no me pude contener. Jamás estas líneas habian tenido tanto sentido:

Camina alrededor de Sión
Dale vueltas,
Cuenta sus torres,
Escrutina sus plataformas,
Atraviesa sus ciudadelas
Para que puedas contarlo en un día futuro.

Que Dios es nuestro Dios para siempre.
El nos guiará para siempre. (Salmo 48.14-15)

miércoles, octubre 11, 2006

Sukkot 5767

(English below)

La fiesta de Sukkot es posiblemente la fiesta más colorida y más bonita (al menos en mi opinión) del calendario judío. En tanto fiesta contiene todos los elementos que hacían que una fiesta fuera entretenida cuando eramos niños: construcción de fuertes y de estructuras, toneladas de papelitos de colores y de adornos de aluminio, vigorosa agitación de productos vegetales y dormir al aire libre. Basada en la injunción de Levítico 23.42-43: "En sukkot habitarán siete días, todo natural de Israel habitará en sukkot. Para que así sepan sus generaciones que en sukkot hice habitar a los hijos de Israel a su salida de Egipto, Yo soy el Señor Su Dios." Ahora, "sukkot" (sing. sukkah) es traducido muchas veces como "cabañas" o "tabernáculos". No obstante, estas traducciones son defectuosas. Una cabaña es una estructura demasiado estable y, de acuerdo a la ley judía, las sukkot deben ser estructuras frágiles, temporales. "Tabernáculo", además de ser una palabra horrible (parecida tanto a taberna como a tubérculo), es confusa. El Tabernáculo bíblico era el santuario portátil que Dios describió a Moisés en el desierto para alojar el arca de la Alianza y para hacer los sacrificios (en Hebreo "mishkán"). Por ello, llamar a Sukkot "La fiesta de los Tabernáculos" lleva a confusiones: todas las fiestas bíblicas son fiestas del Tabernáculo ya que ahí ocurrían los sacrificios que, en ese entonces, determinaban la fiesta. El español colombiano tiene una palabra perfecta para Sukkah. Esta es "cambuche" (para aquellos de mis lectores que no son colombianos, un cambuche es un vivac). Gran parte de este festival, entonces, gira en torno a estos cambuches construídos al lado de las casas o en cualquier lugar bajo cielo abierto. De acuerdo a la tradición, durante la fiesta (que dura siete días) uno no puede comer ningún tipo de harina ni pan por fuera de un cambuche. Es un precepto religioso permanecer largo tiempo en estas estructuras, comiendo, estudiando, rezando y disfrutando. De ser posible, es también un precepto religioso dormir en el cambuche. El significado de esta tradición es manifiesto en el texto bíblico: dormimos en cambuches porque, durante el éxodo de Egipto, Dios hizo que nuestros ancestros vivieran en cambuches. Ahora, hay interpretaciones un poco más sofisticadas en la literatura rabínica. Para muchos, Sukkot es la fiesta de la providencia. Al trasladarnos de nuestras casas a estos cambuches estamos apreciando la fragilidad de nuestra vida y, a la vez, dando gracias por la providencia divina que nos ha mantenido día a día.

En cambuches habitarán siete días...

La sukká voladora

A pesar de este ángulo un poco pesimista, enfatizado por la lectura del libro de Eclesiastés en las sinagogas en el sábado de la fiesta, Sukkot es la fiesta más alegre del calendario judío. En la liturgia, la fiesta es llamada "Zeman Simjatenu" (el tiempo de nuestra alegría). En tiempos del Templo, la fiesta de Sukkot estaba acompañada por varias celebraciones como el encendido de gigantescas lámparas y por la masiva libación de agua en el templo en el cual el pueblo entero traía agua del pozo de Siloé hasta el templo para que los Sacerdotes lavaran el altar (una versión hebráica de Jorge Barón "Agüita para mi gente", con el mismo eufórico resultado). De esta ceremonia está dicho "aquel que no presenció la alegría de la libación de agua (simjat beit hashoe'vá) no ha visto alegría en toda su vida" (Mishná Sukkot 8.1).

My other car is a sukkah

La sukká de nuestra amiga y vecina Rabbi Gail Diamond desde adentro

En el Templo, Sukkot también era el tiempo de grandes sacrificios expiatorios. Durante sus siete días, la extravagante suma de setenta toros eran sacrificados en el Templo (el toro era el sacrificio más caro y sólo podía ser ofrecido por gente muy rica o por la administración del Templo mismo): uno por cada pueblo gentil (en la perspectiva rabínica, hay setenta pueblos no judíos). Ya que el pueblo de Israel ha recibido perdón por sus pecados en Yom Kippur, cinco días antes de Sukkot, ahora Israel expía los pecados de las naciones a través de un sacrificio en su templo. Si bien Yom Kippur es el día judío del perdón, Sukkot es la fiesta del perdón universal.
Gran parte de la alegría y de la belleza de Sukkot, aparte de las hermosas decoraciones hechas por los niños para los cambuches y del ambiente festivo que vivir de camping por siete días impone en todo el mundo, se debe a la otra tradición importante de Sukkot. En Levítico 23.40 dice: "Y tomarán para ustedes en el día primero [de Sukkot] el fruto del árbol de la gloria, palmas del árbol datilero, ramas de mirto y sauces del riachuelo y se alegrarán frente al Señor su Dios siete días." Es un precepto religioso judío tomar durante la fiesta de Sukkot un ramillete hecho con un brote de palma (lulav), tres ramas de mirto (jadasim) y dos ramas de sauce ('aravot) junto con un citrón (etrog) y agitarlos vigorosamente durante ciertas partes del servicio. Estos ramilletes también son usados en las procesiones de la fiesta, en la que toda la congregación camina alrededor de la Torá mientras recitan versos y peticiones cuyo motivo central es el Hosanna (Hosh'á na- ¡Salva por favor!). El ritual del lulav y el etrog (como se le conoce al conjunto del ramillete) tiene una fuerza y una belleza primitiva muy poderosa que alcanza a transmitir la alegría de una sociedad predominantemente agrícola en el tiempo de la cosecha. Esta alegría, tan sencilla y tan rudimentaria, es un maravilloso soplo de aire fresco para nuestras almas urbanas y tan complicadas a veces.

¡Agita tu lulav Katamón!

luliv und esrig (detalle)

(English)
I have received some complaints that I do not write in English any more. So, here is the update. We are slowly trying to get everything done in Jerusalem while taking it easy and enjoying the holiday. Kedem (our minyan) has been holding services through Chol Hamo'ed in people's apartments. Needless to say, it has been amazing. Today, for example, we had a very spirited Hallel with electric guitar and violin (with an impromptu elevation of a Stevie Wonder tune for Hodu). Two days ago there was abundant dancing. I almost wish one could achieve the same kavannah everywhere, but then again, that is what makes Yerushalayim what it is. Wish you were all here with us. Bashanah hazot birushalayim habennuyah!

I guess in Yerushalayim these are a necessity.

viernes, agosto 18, 2006

¡Qué grandes son tus obras Hashem, muy profundo es tu pensamiento! (Ps. 92)

Primero un hat tip a srguillot por haberme interesado por la órbita de Mercurio. Definitivamente hay cosas maravillosas en este mundo. Algunas de ellas sólo son visibles en el ojo de la mente pero no por ello menos hermosas.


At certain points on Mercury's surface, an observer would be able to see the Sun rise about halfway, then reverse and set before rising again, all within the same Mercurian day. This is because approximately four days prior to perihelion, Mercury's angular orbital velocity exactly equals its angular rotational velocity so that the Sun's apparent motion ceases; at perihelion, Mercury's angular orbital velocity then exceeds the angular rotational velocity. Thus, the Sun appears to be retrograde. Four days after perihelion, the Sun's normal apparent motion resumes.

(Tomado de Wikipedia)

martes, agosto 08, 2006

350 años sin Baruj

Para Adón Pronek en pago de una conversación perdida

El 27 de julio de 1656 (hace 350 años) los parnasim y rabinos de la comunidad sefaradí de Amsterdam decidieron excomulgar al jóven Bento de Espinosa, Baruj bar Mijael por sus heréticas ideas sobre Dios y el Universo. El jóven Baruj, de 24 años, no se dignó a comparecer ante los Sabios de Ley arriesgándose a sufrir la misma suerte de su pariente Uriel DaCosta. Ausente del tribunal estaba también su maestro Rabbí Mennashe Ben Israel quien, hace años había visto sus prometedoras habilidades intelectuales y ahora se hallaba en Inglaterra negociando la readmisión de su pueblo a las costas inglesas. Y así, en un cuarto pequeño, olorosa tal vez del tabaco crecido en el lugar dónde hasta hace poco se levantaban las Torres gemelas, este decreto fue pronunciado:

Con la sentencia de los ángeles y con el dicho de los santos, con el consentimiento del Dios bendito y el consentimiento de toda esta Santa Comunidad y en presencia de estos santos libros, con los seiscientos trece preceptos que en ellos están escritos, nosotros excomulgamos, apartamos y execramos a Baruch de Espinoza con la excomunión con que excomulgó Josué a Jericó, con la maldición con que maldijo Elías a los jóvenes y con todas las maldiciones que están escritas en la Ley. Maldito sea de día y maldito sea de noche, maldito al acostarse y maldito al levantarse, maldito sea al entrar y al salir; no quiera el Altísimo perdonarle, hasta que su furor y su celo abracen a este hombre; lance sobre él todas las maldiciones escritas en el libro de esta Ley, borre su nombre de bajo de los cielos y sepárelo, para su desgracia, de todas las tribus de Israel, con todas las maldiciones del firmamento, escritas en el Libro de la Ley. Y nosotros, los unidos al Altísimo, vuestro Dios, todos vosotros: advirtiendo que nadie puede hablar oralmente ni por escrito, ni hacerle ningún favor ni estar con él bajo el mismo techo ni a menos de cuatro codos de él, ni leer papel hecho o escrito por él.

Este episodio, en toda su trágica parafenarlia, es uno de los momentos fundacionales de la modernidad y por lo mismo, rodeado de esa aura mítica: el héroe de la modernidad enfrentando a los dragones del oscurantismo. No obstante, éste es un mito, una cortina de humo que oculta el hecho verdaderamente relevante. La excomunión o jerem, a pesar de su dramático lenguaje, era la única herramienta de una comunidad que carecía de fuerza coercitiva para garantizar la obediencia de sus decretos. Más aún, esta herramienta era usada con cotidiana frecuencia. Excomulgados fueron deudores morosos, jóvenes que se rehusaban a pagar la dote prometida a sus esposas, comerciantes que habían prometido donaciones y habían demorado sus pagos. Excomulgados fueron los rabinos y los profesores de la comunidad de Amsterdam. No sólo los sofisticados herejes como Baruj o Uriel.


La idea de la excomunión era poner a la persona por fuera de la comunidad y de esta manera forzarlo a cumplir con las condiciones propuestas por la comunidad. El ostracismo era una herramienta particularmente poderosa en la comunidad judía y en el resto de las comunidades minoritarias en Europa. Recordemos que los judíos no eran ciudadanos de los países que habitaban y, por lo tanto, sus miembros sólo tenían derechos en cuanto miembros activos de una comunidad tolerada. Si la persona era expulsada de la comunidad, perdía de facto todos sus derechos frente al estado que reconocía a la colectividad pero no al individuo. Sólo hasta las revoluciones ciudadanas del siglo xviii, los judíos serían otorgados derechos en tanto ciudadanos e individuos.
La verdadera revolución Spinoziana fue haber decidido no obedecer este jerem: decidir que el individuo podía vivir por fuera de su existencia colectiva en la comunidad religiosa o étnica, que el individuo podía representarse a sí mismo en el mundo sin la necesidad de intermediarios. En este caso, la judeidad de Spinoza fue una aliada de su revolución, si Spinoza hubiera sido holandés, la iglesia calvinista hubiera podido mandar a sus fuerzas policiales para obligarlo a reconciliarse con la Iglesia Reformada Holandesa. Pero un miembro tranquilo de una comunidad minoritaria sin capacidad policial, pudo escurrírsele entre los dedos al sistema que había definido la vida social de Europa desde la polis griega.
La libertad para el individuo ganada por Spinoza al declararse el primer hombre moderno, el individuo sin ataduras, claramente ha pasado a convertirse no sólo en un derecho que creemos natural sino también en una necesidad del hombre occidental. En este sentido, Spinoza es un héroe de la modernidad. Pero como todo héroe verdadero, Spinoza es un héroe trágico: la libertad del individuo ha producido también la soledad moderna. El individuo sin ataduras es también un individuo sin asideros. El individuo que ha perdido su conexión con el grupo también ha perdido buena parte de su brújula moral.


¿Qué hacer? ¿Acaso es posible una reconciliación de Spinoza, el hombre -no el filósofo- con la colectividad? ¿Acaso podemos vivir el sueño de Spinoza sin caer en sus pesadillas? ¿Acaso puede Spinoza perdonar a los rabinos de Amsterdam? ¿Acaso podemos, como Ben Gurion, venir trescientos años después y perdonar a Baruj?

sábado, julio 22, 2006

Funny, you don't look Jewish... (part 1)

En sus comentarios al post pasado el elefante comentó que en Israel existía una preocupación por mantener una “estirpe” judía. Esta idea, de que los judíos son, de cierto modo, una raza, aparece con incómoda frecuencia en los menos amables comentarios de el Tiempo. En estos comentarios los judíos son descritos como una “raza maldita” o como una “raza que plaga al mundo”. No discutiré estos comentarios ya que mi posición es clara ante el asunto. Lo que sí discutiré es esta idea equivocada de que los judíos son una raza. Comencemos por el principio, los orígenes raciales de el pueblo judío –de acuerdo a nuestras propias fuentes- se encuentran en el Medio Oriente. Avram y Sarai –que eran, de acuerdo a la Biblia medio-hermanos y de acuerdo al midrash, tío y sobrina- eran descendientes de Shem, el hijo de Noé, y por lo mismo eran Semitas, Hebreos para ser más precisos (esto es, descendientes de Ever, el nieto de Shem). Avram nació y creció en Ur de los Caldeos en Mesopotamia, actual Irak. Un buen día Avram descubrió la idea de un único Dios y luego este Dios le pegó una llamadita diciéndole que se mudara de su tierra natal hacia una tierra que Él le mostraría. Esta tierra acabó siendo la tierra de Canaán. Durante las dos primeras generaciones, la familia de Avram mantuvo una cierta conexión racial no sólo con los descendientes de Ever sino con sus parientes en Irak, llamada en ese momento Aram Naharaim. Yitshak se casó con su prima hermana Rivka, la cual fue traída desde Aram para este propósito. Yaakov, tras huir a la casa de su tío en Aram, se casó con sus primas hermanas Leá y Rajel, recibiendo de ñapa a sus sirvientas Zilpá y Bilhá. En estas primeras generaciones la bíblica familia de Avram fue racialmente pura: Semitas. Es más, uno de los puntos por los cuales los hijos mayores Ismael y Esav fueron rechazados para continuar el pacto religioso de Abraham justamente por casarse con mujeres canaaneas. No obstante, en la cuarta generación, la composición étnica de los hijos de Yaakov (de ahora en adelante, israelitas) comienza a diversificarse. Tres hijos de Yaakov toman, de acuerdo a la Biblia, esposas no semitas: Shimón y Yehuda toman mujeres canaaneas, Yosef toma a la hija de un sacerdote egipcio (Aseneth hija de Potifera el sacerdote de On) por esposa. Tanto los cananeos como los egipcios eran descendientes de Jam no de Shem. Ya desde la cuarta generación, al menos un tercio de los israelitas no era completamente semita: su composición étnica se había ensanchado.


Poco menos de cuatrocientos años después, después de la experiencia del cautiverio egipcio, los israelitas habían pasado de ser una familia de 70 personas a un pueblo de dos millones de acuerdo al libro del Éxodo. Cuando los israelitas salieron de Egipto, los acompañaba una multitud de personas de otros pueblos y otros orígenes étnicos, los cuales eventualmente los acompañaron hasta la tierra de Israel y colaboraron con la composición del mismo. Moshé, el líder y el profeta de la comunidad, estaba casado con una mujer midianita (es decir, beduina) y con una mujer kushita (es decir, una mujer etíope), aunque en la tradición posterior esta mujer kushita es identificada con su mujer medianita Ziporá. En generaciones posteriores esta tendencia a incluir gente de otros orígenes étnicos sólo prosiguió. El ejemplo más notable es sin lugar a dudas Ruth, la cual era una mujer de Moab (otra nación semita), y es la bisabuela del rey David. Su hijo, Salomón tomó varias esposas de diferentes naciones, incluyendo egipcias y, la más notoria de todas, la reina de Saba de la cual descienden los judíos etíopes y el resto de los judíos de África oriental.

Mil años después, los descendientes de estos israelitas, llamados “judíos” (por la provincia de Judea en la que vivían) habían entrado en contacto con una serie de pueblos extranjeros. Habían sido invadidos por los asirios, por los babilonios, buena parte del pueblo había sido llevado a Babilonia para un siglo de cautiverio y traídos de vuelta a su tierra. Habían sido súbditos de los Persas y luego de Alejandro Magno. Habían luchado por su independencia y, finalmente caído bajo el dominio romano quienes habían convertido a la provincia de Judea en una provincia cosmopolita con paganos, judíos, griegos, beduinos nómadas y, por supuesto, romanos. Este mundo romano también puso a la religión de estos judíos en el centro del panorama espiritual del mundo occidental. Tras el colapso del mundo helenístico y con la transformación de la república romana en un imperio, el individuo romano sentía una gran desafección espiritual similar a aquella experimentada por los individuos en la sociedad moderna. El hombre de la calle en Roma o en Alejandría vivía en un mundo materialmente rico, un mundo de avenidas y templos, de especias y elefantes, de canales y de gigantescas bibliotecas. No obstante, la cultura pagana, con su énfasis en el sentido trágico de la vida (que tanto embelezaba a Nietzsche) había dejado de ser una opción espiritual viable. Entonces, como ahora, los ciudadanos del Imperio tornaron al oriente para encontrar su norte “espiritual”. El judaísmo, con su énfasis en el sentido ético de la vida y sus promesas de un mundo por venir, parecía una excelente opción espiritual para este mundo romano hambriento de sentido. La conversión al judaísmo creció a pasos agigantados en las ciudades romanas, especialmente entre las mujeres (ya que en ausencia de anestesia el proceso de conversión para los hombres era sumamente doloroso). Esto no evitó que muchos gentiles se asociaran a comunidades judías como “temerosos de Dios” o, en griego, theosebes. Hace dos mil años el judaísmo ocupaba en el mundo occidental, el papel que hoy tiene el budismo. Muchos historiadores calculan que 10% de la población del Imperio Romano hace dos mil años era judía.

Este fenómeno espiritual tuvo consecuencias étnicas para el judaísmo. Tras de ser un pueblo de origen principalmente semita con elementos africanos y asiáticos, personas de orígen europeo, griegos y latinos, hispanos y galos, comenzaron a asociarse al pueblo judío. A través de sinagogas y cementerios en la diáspora encontramos nombres griegos y nombres locales. Rabí Meir, el gran rabino de la Mishná, era hijo de un converso europeo y, de acuerdo al Talmud, era rubio y ojiclaro. Rabí Akiva era hijo de Yosef, el converso. Shemayá y Avtalión, dos de los sabios más reconocidos de la época premishnaíca eran conversos de origen persa. Aquila, un converso griego, tradujo la Biblia hebrea a la lengua de Homero en una versión que se volvería canónica en la iglesia oriental. Onkelos, un converso sirio, tradujo la Biblia a la lengua vernácula del Medio Oriente, arameo en una versión que se lee y se estudia con devoción en sinagogas hasta el día de hoy.

Es difícil saber qué habría pasado si Vespasiano no hubiera destruido el Templo en el año 70, si Adriano no hubiera exiliado a buena parte del pueblo judío de la tierra de Israel, si Saulo de Tarso no hubiera decidido enfocar su mensaje a los gentiles convirtiendo al cristianismo en la nueva opción espiritual de moda en el mundo romano. No obstante, este siglo de popularidad contribuyó a la diversidad étnica del pueblo judío de una manera que es difícil medir hoy en día.

El siguiente milenio vio un reacoplamiento étnico del pueblo judío generado, en gran mediada, por las prohibiciones en contra del proselitismo de otras religiones tanto en el Imperio Romano como en el naciente mundo islámico. Esto no evitó que en la periferia del mundo civilizado, el pueblo judío ganara terreno y fieles de nuevos colores. En las estepas rusas, el gran Togarme del pueblo jázaro decide convertir a la nobleza de su pueblo nómada a la religión de Israel. En Kaifeng, en China, una pequeña sinagoga de mercaderes de seda se establece en 1134. Sus descendientes, de ojos almendrados y largas trenzas negras, rezarían al Dios de Israel hasta el comienzo del siglo diecinueve. Mercaderes judíos establecen sinagogas en Goa y Deli. Sus descendientes vestirán saris de colores y tendrán la piel canela como el resto de los Indios. En los bordes del mapa, viajeros judíos hablan de tribus guerreras que rezan al Dios de los Ejércitos en Hebreo desde los temibles lomos de sus corceles y esperan, detrás de las montañas y el río Sambatión (un milagroso río que corre seis días a la semana y descansa el sábado) el momento adecuado para reunirse con sus hermanos en Jerusalén.

Incluso dentro de las fronteras de la Cristiandad y el Islam, hubo un puñado de hombres y mujeres decidieron unir su destino al del pueblo de Israel. Maimónides, el gran filósofo y rabino, recibió una carta de un converso árabe llamado Ovadia. En ésta carta, Ovadia pregunta de si él, en tanto converso, puede decir en sus oraciones “nuestro Dios y Dios de nuestros padres Abraham, Yitshak y Yaakov.” La respuesta de Maimónides es un definitivo sí. El judaísmo es un legado espiritual, un pacto con el creador, no un legado genético: aquella persona que sigue el pacto de Abraham es considerado su hijo. Sabemos también que en este momento varios sacerdotes españoles se mudaron al sur de al Andalus donde pudieron convertirse al judaísmo a pesar de ser prohibido por las autoridades musulmanas.

viernes, julio 07, 2006

Responsa y tatequieto

Adón Pronek, quién inspiró mi último post largo en inglés sobre el status cognitivo y metafísico de la verdad en la literatura rabínica, ha puesto una respuesta en su blog. En esta respuesta, él cita el famoso episodio del Tanuro shel Ajnai (Bava Metzia 58a) en el que los rabinos desafían a Dios mismo como lectores autorizados del texto divino. Recomiendo a cualquier persona interesada en la historia de las religiones o la teoría literaria a que le peguen una ojeada al post de Pronek. Pronto actualizaré este blog más extensamente, por el momento estoy ocupado con una serie de invitados veraniegos en mi apartamento. Hablaremos pronto.

martes, junio 20, 2006

De Opificio Homini--A theological divertimento


Gracias a SrGuillot por la foto de la Sinagoga de Córdoba patria chica de Maimónides quien es
la inspiración constante de estas líneas y de este servidor.

Based on a thoughtful reflection by Adon Pronek based on an incisive article by Marcelo Dascal on the usefulness of philosophy for solving real life conflicts (in this particular case, the Israeli/Palestinian conflict), I offer the following analysis of the Talmudic legend brought by Dascal at the end of his article, trying to answer all of Pronek's questions. Before we get into the thick of it, I would like to quote some inspiring words from Dascal's essay. These words express, quite eloquently, the best hopes of all of us who come from seemingly irredeemably violent places and have chosen -for one reason or another- the life of the intellect:

For those of us whose life is marked by the daily suffering imposed by this conflict, this apparent lack of any prospect of solution is unbearable. Appealing to philosophic reflection in such dire circumstances may seem to be nothing but a form of escapism. What could philosophy offer us, except perhaps a stoic acceptance of a destiny we cannot change? Or – worse – injunctions to be moral and just, kind and loving, truthful and reasonable, and, above all, not to give up hope, in circumstances where none of what these injunctions aim at seem even to be possible to achieve? Well, I happen to believe that philosophical reflection can offer much more than that. It can offer a perspective for a deeper understanding of conflicts in general and of this conflict in particular, as well as guiding principles of action in conflict situations. Not only that. It can also help to identify the practical tasks that must be addressed by those who do not content themselves with lamenting the human incapacity to solve the most difficult problems of human existence in this imperfect world.

This statement goes beyond simple good will wishing (a la Kant) -if only the world listened to the philosophers, boo-hoo boo-hoo- or invasive adjudication of political power to the "enlightened few" (a la Plato). It rather posits that the philosophers should contribute with what they do best: rethinking, creating words, reformulating paradigms. I strongly recommend this essay to anybody who is interested in the Israeli-Palestinian conflict or in the role of philosophy in solving any of such conflicts.

Let us move into the thick of it. At the end of his essay, Dascal brings forth the following Talmudic legend (actually the legend is not in the Talmud but in the rabbinic collections of exegetical material known as Midrashim, more precisely Bereshit Rabba 8):

It was a tie; the heavenly vote was split right down the middle - two in favor; two against. At issue -- "Should man be created?" The ministering angels formed parties: Love said, "Yes, let him be created, because he will dispense acts of love"; while Truth argued, "No, let him not be created, for he is a complete fake". Righteousness countered, "Yes, let him be created, because he will do righteous deeds"; and Peace demurred, "Let him not be created, for he is one mass of contention". The score was even: Love and Righteousness in favor, Truth and Peace against.

What did the Lord do? He took Truth and hurled it to the ground, smashing it into thousands of jagged pieces. As it is written, "and he hurls Truth to the ground." (Daniel 8.12) Thus he broke the tie. Now, two to one in favor, man was created. The ministering angels dared to ask the Master of the Universe, "Why do You break Your emblem, Truth?", for indeed Truth was his seal and emblem. He answered, "Let truth spring from the earth" (Psalms 85.12).


Adon Pronek asks:

1. Why Truth and not (for example) Righteousness or Peace?

2. Is the Lord's will to create man so powerful that he decides to destroy any tie by shattering whatever will oppose its creation?

3. Destroying your emblem: a metaphor for extremely harsh sacrifice?

4. How can truth spring from earth?


1. The easy reason why it is Truth and not any of the others is that there is not an easily recognizable prooftext for the others. The text from Daniel (which Dascal does not quote) is readily available. This is one of the ways in which Midrash works, connecting two seemingly unconnected pieces of Scripture in a narrative fashion.

The more complex answer involves an answer to question 2. Truth is identified in many places of rabbinic literature as God's seal, as God's unique possession. From an epistemological perspective, this claim can be translated into the statement that Objective Truth can only be attained by God. Man is forever limited to partial representations of reality (whether this happens according to a Kantian model or a Protagorean one is up for grabs).

The Midrash brought by Dascal is substantiated by other Midrashim that are even more radical. In one of them, God asks a group of ministering angels if man should be created (all of these Midrashim are based on the plural voice used in Genesis 1.26 to describe the creation of Man 'Let us- na'aseh- make Man in our image according to our likeness'). When they answer negatively when shown the future wickedness of man, God destroys the angels. The same thing happens with a second group of angels. The third group of angels, catching on, approve of the creation of Man, adding with irony "Whatever Thou Willest, Thou doest. What does it matter what we say?!" Even when confronted by these angels when God brings on the deluge, He defends his decision (Babylonian Talmud, Sanhedrin 38a).

Another Midrash transfers the moral dilemma of creating a man with potential for evil to God's own consciousness. When God was going to create Man he saw the righteous issuing from him and the wicked issuing from him. He thought, "If I create Him, wicked men will issue from him. But if I do not create him, how will the righteous issue from him?" What did He do? He removed the ways of the wicked from his sight, excercised mercy and created man. (Yalkut Shimeoni on Genesis 1).

God knows that Man will inevitably make mistakes and commit great evils, nevertheless Man's potential for good is more important that this certainty. This is not tantamount to the Christian doctrine of Original Sin. There is no fault for which man needs to atone. Man's fundamental predisposition for evil is not Man's fault; which does not mean that it is not his responsibility. Man is obligated to act on his ability to do good.

This positive theological anthropology is based on the seemingly pessimistic idea that the world as a whole is imperfect. Only God is perfect. If God were to judge the world according to His strict standards of what should be (called in the Talmud middat haddin -the attribute of justice, strictness), the world as a whole would not be able to continue existing. The only way that the world can exist as something other than God (and therefore imperfect), He has to exercise his attribute of mercy –middat harachamim- i.e. the understanding for the world otherness, for the world's potential for imperfection. Thus, Truth, as God's "objective and realistic" approach to reality cannot stand in the face of the benefits of existence.

3. More than a personal sacrifice, I interpret God's breaking of His emblem as His acknowledgement that the world has to operate according to different rules, the world cannot be on God's team (carry His emblem). This does not mean, as many Gnostics claimed, that the world is opposed to God, that it is Godless. Rather it cannot be identified with God's personal sign: it has to have its own particularity and peculiarity. (This foreshadows the Lurianic Kabbalah's idea of tzimzum -contraction-. Before the world was created, God was everything and there was no place for anything but God. Therefore, in order to create the World, God contracted Himself and left a space without God that could be filled with the World.)

4. The original context of the prooftext (Psalm 85.11-2) shapes the narrative structure of the Midrash: “Love and truth meet, justice and peace kiss. Truth springs from the earth, justice looks down from heaven." As any verse it is open to interpretation. Yet, in light of the Midrashim quoted and the philosophical analysis we have structured, I think that one interpretation seems more appealing than others. Truth as an absolute value belongs only to God. Yet, for us, imperfect beings, truth must spring from the earth. It has to be built from our initial, earthly, imperfect, perspectives. This is what Aristotle calls in the first book of the Physics (184a17-21) the pros heemas -according to us- approach to knowledge from which every inquiry begins, as opposed to the kath' auto approach -in itself, absolutely. Truth is not something that is achieved but rather it blossoms from our collective efforts of inquiry. Indeed the word from the Psalms, titzmach, means to bloom or to grow (it comes from the three letter root that means “plant” tz’m’ch). This truth will never be God's, but it is a "just so" truth that fits unruly yet merciful creatures such as we, wandering and wondering sons and daughters of Adam.

Any takers?

viernes, junio 16, 2006

ספר מוצל מהאש

Mi trabajo en el verano no es muy animado. Soy asistente de catalogación de la biblioteca de judáica más grande e importante del hemisferio occidental. La verdad es un trabajo bastante rutinario que ocupa entre cuatro y cinco horas de mi día entre tomos polvorientos en hebreo y en yiddish mientras trato de no inhalar el polvo arsénicoso en el que se convierte el cuero marroquí después de dos siglos. Un trabajo de oficina. Un trabajo gris. Hace unos diez años (cuando todavía leía a Cortázar) me hubiera parecido un trabajo irredimíblemente esperanza. No obstante, a veces este trabajo tiene sus maravillosas recompensas.
Hoy el primer libro en mi carrito era un libro más bien poco atractivo. Un octavito con tapa de cartulina y una etiqueta autoadhesiva con el inconfundible tipo de letra de las editoriales alemanas de antes de la guerra. El libro es una traducción al húngaro de los ensayos del gran pensador sionista Asher Ginsberg, mejor conocido como Ahad Ha-am (lit. uno más del pueblo). El título en Húngaro es Valaszuton, editado por el Comité Sionista de Budapest en esta ciudad entre octubre de 1943 y comienzos de 1944. El editor del libro era el líder sionista Fabián Herskovits, responsable en la reconstrucción de los partidos políticos húngaros después del Holocausto. Un libro normal. Dos minutos de registro y para los estantes.
No obstante, entre las páginas del libro, había una hoja de calendario amarilleada por los años. Uno de esos calendarios que tienen en una sola página toda una semana, comenzando con el día domingo en rojo y perdiéndose por allá por el sábado en días azules con nombres de Santos en húngaro. Una hoja de calendario de la última semana de Mayo de 1944, un recuerdo más de la primavera en Budapest. De pronto, una corriente de aire frío corre por mi espalda. A finales de Mayo de 1944 comenzó la deportación de los judíos y gitanos de Hungría con destino a las cámaras de gas. ¿Acaso poner esta hoja de calendario entre las páginas de un libro nuevo fue la última acción de un jóven entusiasta de Ahad Haam en Budapest antes de cerrar la puerta de su casa para siempre? ¿O acaso este libro acompañó a alguien de su casa al ghetto? ¿Qué manos curtieron la cubierta de cartulina de este libro para que llegue a mí sesenta años después? ¿Qué intención tuvo quién puso este testigo sutil del horror?

Estas son las cosas que hacen que mi trabajo valga la pena.

domingo, junio 04, 2006

Akdamut

Todo comenzó con palabras piadosas. “Deus volunt” (¡Dios así lo quiere!). Urbano II pone en marcha las Cruzadas enviando marejadas de piadosos caballeros cristianos, de charlatanes, de eremitas, de bellacos a reconquistar la Tierra Santa de las manos de los Sarracenos. La marejada, lenta al comienzo, comienza a moverse desde Francia hacia el Oriente. Tras pocos días de marcha, las lanzas de los Cruzados, sedientas de la sangre del Sarraceno, se topan con comunidades judías viviendo a orillas del Rín. Las lanzas cruzadas, deseosas de purgar Tierra Santa de los infieles, comienzan su trabajo en las lejanas y frías riberas alemanas. Uno tras otro los guetos son consumidos por el fuego y por la espada. Worms y Speyer fueron dados el mismo ultimátum: conversión o muerte. Los más eligieron la segunda, ya fuera a manos de los soldados, a manos del Rín implacable o a manos de sus padres y amigos. Algunos pocos encontraron salvación para su cuerpo y sus creencias tras las altas murallas del palacio arzobispal de Worms: una piadosa luz de misericordia en un “piadoso” mar de fuego.

Cementerio Judío de Worms

Uno de estos sobrevivientes, Rabbi Meir ben Rabbi Yitzhak de Worms, escribió el fabuloso poema “Akdamut”. Organizado como un doble acróstico que sigue el orden del alefato hebreo (alef alef, bet bet, guimel guimel,…) seguido por el nombre del autor, este poema de 90 líneas nos presenta un claro panorama de las creencias de este sobreviviente. Las comunidades de Israel del Rín, tras haber pasado por esta dura prueba, han superado a los ángeles en su fidelidad. Las tentaciones de las naciones no son capaces de convencer a la nación de abandonar su Pacto. Finalmente, Dios mismo aparece y recompensa a los Justos con felicidad eterna.

Poco después de ser escrito este poema entró en el orden litúrgico de las comunidades judías del Este de Europa y Alemania. Usualmente es leído antes de leer el trozo de la Torá en el primer día de la fiesta de Pentecostés (Shavuot). Su melodía particular también es la base musical para las bendiciones sobre el vino en los tres festivales de peregrinaje. La rima de este poema, cuyas noventa líneas acaban en la sílaba ta (escrita en arameo con las letras tav y alef, la última y primera letra del alefato correspondientemente) tiene un significado especial. Ya que en Shavuot celebramos la revelación de la Torá en el Monte Sinaí, este poema nos recuerda que el estudio de la Torá es interminable e infinito. Cuando llegamos a la última letra (la tav) debemos inmediatamente volver a la primera letra (la alef), comenzando el ciclo de nuevo.

A continuación presento una lectura de los primeros versos de este poema en el arameo original en su cantilación tradicional y una traducción –algo rudimentaria- de todo el poema.

אַקְדָמוּת מִילִין, וְשָׁרָיוּת שׁוּתָא:
אַוְלָא שָׁקִילְנָא, הַרְמָן וּרְשׁוּתָא:
בְּבָבֵי תְּרֵי וּתְלַת, דְאֶפְתַּח בְּנַקְשׁוּתָא:
בְּבָרֵי דְבָרֵי וְטָרֵי, עֲדֵי לְקַשִׁשׁוּתָא:
גְבוּרָן עָלְמִין לֵיה, וְלָא סִפֵּק פְּרִישׁוּתָא:
גְוִיל אִלּוּ רְקִיעֵי, קְנֵי כָּל חוּרְשָׁתָא:
דְיוֹ אִלּוּ יַמֵּי, וְכָל מֵי כְּנִישׁוּתָא:
דַיְירֵי אַרְעָא סַפְרֵי, וְרַשְׁמֵי רַשְׁוָתָא:
הֲדַר מָרֵי שְׁמַיָא, וְשַׁלִיט בְּיַבֶּשְׁתָּא:
הָקֵם עָלְמָא יְחִידָאֵי, וְכַבְּשֵׁיהּ בְּכַבְּשׁוּתָא:
וּבְלָא לֵאוּ שַׁכְלְלֵיה, וּבְלָא תְשָׁשׁוּתָא:

Akdamut

Una introducción a mis palabras y un comienzo a mi discurso

Empiezo pidiendo autorización y permiso

En dos o tres secciones, comenzaré con trepidación

Con el permiso de Aquel que creó todo y lo guarda hasta su madurez

Suya es la fuerza eterna, tanta que no puede ser descrita

Aún si los cielos fueran pergamino, y los bosques plumas

Si los océanos fueran tinta, así como todas las agua reunidas

Si los moradores de la tierra escribanos y amanuenses de iniciales

La gloria del Amo del Cielo y Señor de la Tierra firme

Por sí mismo estableció el mundo y lo limitó con sus límites

Lo perfeccionó sin fatiga y sin cansancio

Y con una letra ligera carente de sustancia

Preparó toda su obra en seis días

El esplendor de su Majestad ascendió a su trono ígneo

Una hueste de mil miles y de diez mil [ángeles] Lo sirven

Nuevos ángeles brotan cada mañana- ¡Cuán grande es Su magnificencia!

Aún mayores son los Serafines, seis veces alados

Inmóviles y mudos hasta recibir permiso

El cuál reciben el uno de otro y juntos, sin titubear, [dicen]

“¡El mundo entero está lleno de Su gloria!” tras decir tres veces “¡Santo!”

Como una voz brotando frente al Todopoderoso, como las aguas de una inundación

Los querubines responden a los galgalim, loando fuertemente

Lo que a los ojos que miran parecen flechas de un arco

Doquier son lanzadas, ellas se apresuran ansiosas

Ellos bendicen “Bendita Sea su gloria”, en toda lengua hablada

Del lugar de la casa de Su presencia, el cual no necesita ser buscado

Rugiendo, todo el ejército en lo alto, alaban estremecidos

“¡Sea su Reino resplandeciente de una generación a la otra!”

Ordenado este Santo servicio, una vez su hora ha pasado

Siempre terminando, sin repetirse, cada siete años

Pero su herencia [el pueblo de Israel] es mejor ya que con regularidad

Ellos lo convierten en su único deseo, al amanecer y al ocaso,

Designados como su heredad para cumplir Su voluntad

Sus maravillas y sus alabanzas repiten a cada hora

[Ya que] Él deseó, anheló y esperó que se esforzasen [en aprender la Torá]

Por ello acepta sus plegarias, y éstas son eficaces

La corona de Aquel que vive eternamente es la guirnalda de un juramento

Que junto a sus preciosas filacterias reposa constantemente

Esto está escrito en éstas, con sabiduría y conocimiento

La grandeza de Israel, aquellos que recitan el “Shema” (Deut. 6:4-9)

La alabanza del Señor del Mundo es una elocución pura

Que me obliga a pronunciarla en presencia de reyes

Los descarriados aparecen como las olas del mar

Y sorprendidos preguntan [sobre Israel], pidiendo pruebas

“¿Quién es tu amado, excelsa en belleza,

Que por Él mueres en el foso de los leones?

Bella y excelsa serías si te acercaras a nuestro dominio

Concederíamos tus deseos en todo lugar”

Con Sabiduría ella [Israel] responde para que entiendan:

“Si vuestros Sabios Lo conociesen con plena consciencia

¿Qué valor tiene vuestra grandeza comparada con Su alabanza?

Las grandezas que Él hará por mí cuando llegue la redención

Cuando me traiga a la luz y a ti te cubra con culpa

Cuando su gloria sea revelada con poder y con grandeza

Pagará medida por medida a aquellos que odian y se separan

Y hará justicia a aquellos que ama y han ganado su mérito

Cuando Él traiga el júbilo absoluto y los nuevos recipientes

A la ciudad de Jerusalén cuando recoja a los exiliados

Su Presencia la guardará por los días y por las noches

Su tienda nupcial construirá en ella, coronada de alabanzas,

Con nubes brillantes para embellecer la tienda

Sobre sillas de oro con siete adornos

Los justos comparecerán ante Él con sus muchos méritos

Y su apariencia será como los de aquellos saciados de júbilo

Como la bóveda celeste en su esplendor de sus estrellas brillantes

Una belleza que los labios no alcanzan a describir

La cual no ha sido oída ni vista en ninguna profecía

Sobre la cual ningún ojo se ha posado: el interior del Jardín del Edén

Allá encontrará a la alegría danzando frente a la Presencia divina

A Él señalarán “Este es Él” con trepidación

“A Él esperamos en nuestro cautiverio con fe férrea

Él nos guiará para siempre, siempre en lozana juventud,

Nuestras porciones determinadas habiendo sido separadas

-El juego del Leviatán y del buey alto

Cuando sus cuernos se enreden en combate

Con sus cuernos el Behemoth arrollará con su fuerza

El pez saltará para atacarlo con sus aletas y su vigor

Su creador llegará con su majestuosa espada

Y preparará un banquete para los justos y cenarán.

Se sentarán a la mesa de piedras preciosas y gemas

Antes los ríos bullentes de bálsamo

Se deleitarán y saciarán de copas rebosantes

De vino dulce, añejado desde la Creación del Mundo

¡Oh Justos! Que han oído la alabanza en esta canción

Sea así que también estén entre esta compañía

Sentados en las filas delanteras del banquete

Si escuchan Sus palabras que emanan majestuosas

“¡Dios es exaltado! En el comienzo y cuando todo termine

Nos deseó, nos eligió y nos dio la Torá”