Hoy, en uno de los artículos más interesantes que he leído en El PASQUÍN (que de último se ha dedicado casi exclusivamente a alimentar la paranoia de una guerra con Venezuela), el autor describe el curioso fenómeno de que varios colombianos están abandonando el catolicismo para convertirse a otras religiones. Aparte del obvio fenómeno del éxito protestante y evangélico en Colombia, el autor trae las historias de tres compatriotas que se han convertido o se quieren convertir al Islam, al judaísmo y al Krishna-ismo (?). Aparte de los garrafales errores e imprecisiones cometidos por el autor o por los entrevistados (como afirmar que el judaísmo cree que Jesús eas un profeta- ello no es cierto), el artículo es una bonita pieza de "interés humano" y una ventana al creciente fenómeno de la diversidad religiosa de nuestro país. Como siempre, la discusión en los foros llegó a los más bajos niveles. En este caso los foristas se dividen en tres grupos: a.) los ateos: que castigan cualquier tipo de religión, b.) los protestantes: que explican las razones por las cuales su iglesia es la verdadera y el catolicismo falso (cosas del estilo "las religiones no salvan, Jesús sí") y c.) los católicos: que acusan a los protestantes de ser estafadores y lamentan el hecho de que la gente se haya alejado de la iglesia por los pecados de unos "pocos clérigos". En mi opinión, este diálogo, como la mayoría de los diálogos en los foros de opinión del Pasquín no tiene mucho sentido. Claramente estos foristas no han comprendido el fenómeno que está detrás del tema del artículo: el pluralismo religioso y el acceso a la información están cambiando la forma en que la gente cree. Y no sólo en Colombia sino a nivel mundial. Hace un mes el PEW Forum on Religion and Public Life reveló un censo comprensivo de las tendencias religiosas de los norteamericanos. El estudio reveló que 44% de los adultos norteamericanos practica una religión diferente o pertenece a una denominación distinta a aquella en la que fueron educados. Esta fluidez del mercado de las ideas religiosas tiene dos poderosas razones. La primera es la transformación de los Estados Unidos de un país con tolerancia religiosa a un país con libertad religiosa para finalmente adoptar, parcialmente, el pluralismo religioso. La tolerancia religiosa ocurre cuando la mayoría admite minorías religiosas pero restringe sus derechos. La libertad religiosa ocurre cuando las minorías tienen idénticos derechos (a nivel político) pero no hay un reconocimiento cultural de estas minorías como participantes activos en los diálogos y en los imaginarios de lo que significa ser parte de esta cultura. El pluralismo religioso ocurre cuando cada grupo religioso (no importa su tamaño) tiene no sólo los herramientas políticas sino culturales para influenciar el diálogo y proyectarse (sin miedo a retaliaciones) en la esfera pública. Hoy por hoy, acá en Estados Unidos existe una libertad religiosa que, con el tiempo y con este fenómeno masivo de migración ideológica, se está convirtiendo en verdadero pluralismo. La otra poderosa razón, que también contribuye a la formación de este pluralismo religioso, es la revolución informativa.
El fácil acceso a ideas nuevas a través de medios impresos, audiovisuales y digitales está de nuevo transformando la forma en que los seres humanos satisfacen sus necesidades religiosas. Esto, por supuesto, ya ha ocurrido. La invención del cuneiforme y de los jeroglíficos hizo que pasaramos de religiones tribales a religiones míticas y nacionales. La invención del libro hizo posible la Biblia y el renacimiento religioso griego. La expansión del griego como la lingua franca de muchas culturas creó el fermento que hizo posible el judaísmo rabínico y el cristianismo. Lutero y Calvino no habrían llegado lejos sin el invento de Guttenberg. Y así: hoy el internet ha generado un mundo en el cual yo puedo aprender judaísmo en Cúctuta o Budismo Mahayana en Pasto. La curiosidad y la sed espiritual hacen el resto.
Y, en contraste con los foristas católicos de el Pasquín, yo no creo que esto vaya a acabar con la religión en Colombia. En general este fenómeno produce creyentes más comprometidos y más felices, dado que han escogido la religión que satisface sus necesidades y no la han recibido como una obligación. Ello también genera mejores instituciones religiosas, ya que si cada denominación está preocupada por mantener sus feligreses en el libre mercado de las ideas, éstas tendran que cumplir su función de manera cabal, ética y transparente. Este liberalismo religioso puede llevar a los excesos de la "religión de mercado" que ya comienza a afectar a los Estados Unidos (religiones más interesadas en mantener a su gente que en ser fiel a su mensaje y a sus principios), no obstante la alternativa del monopolio religioso lleva a la osificación de los principios, la mediocridad de los clérigos y la apatía de los fieles.
¿Qué opinan mis lectores en el País del Sagrado Corazón? ¿Estamos listos en nuestro país para una reforma que puede generar que una porción notable de colombianos no pueda cantar, con total conciencia, la primera estrofa del himno nacional donde "la humanidad entera que entre cadenas gime comprende las palabras del que murió en la cruz"?
























