viernes, junio 16, 2006

ספר מוצל מהאש

Mi trabajo en el verano no es muy animado. Soy asistente de catalogación de la biblioteca de judáica más grande e importante del hemisferio occidental. La verdad es un trabajo bastante rutinario que ocupa entre cuatro y cinco horas de mi día entre tomos polvorientos en hebreo y en yiddish mientras trato de no inhalar el polvo arsénicoso en el que se convierte el cuero marroquí después de dos siglos. Un trabajo de oficina. Un trabajo gris. Hace unos diez años (cuando todavía leía a Cortázar) me hubiera parecido un trabajo irredimíblemente esperanza. No obstante, a veces este trabajo tiene sus maravillosas recompensas.
Hoy el primer libro en mi carrito era un libro más bien poco atractivo. Un octavito con tapa de cartulina y una etiqueta autoadhesiva con el inconfundible tipo de letra de las editoriales alemanas de antes de la guerra. El libro es una traducción al húngaro de los ensayos del gran pensador sionista Asher Ginsberg, mejor conocido como Ahad Ha-am (lit. uno más del pueblo). El título en Húngaro es Valaszuton, editado por el Comité Sionista de Budapest en esta ciudad entre octubre de 1943 y comienzos de 1944. El editor del libro era el líder sionista Fabián Herskovits, responsable en la reconstrucción de los partidos políticos húngaros después del Holocausto. Un libro normal. Dos minutos de registro y para los estantes.
No obstante, entre las páginas del libro, había una hoja de calendario amarilleada por los años. Uno de esos calendarios que tienen en una sola página toda una semana, comenzando con el día domingo en rojo y perdiéndose por allá por el sábado en días azules con nombres de Santos en húngaro. Una hoja de calendario de la última semana de Mayo de 1944, un recuerdo más de la primavera en Budapest. De pronto, una corriente de aire frío corre por mi espalda. A finales de Mayo de 1944 comenzó la deportación de los judíos y gitanos de Hungría con destino a las cámaras de gas. ¿Acaso poner esta hoja de calendario entre las páginas de un libro nuevo fue la última acción de un jóven entusiasta de Ahad Haam en Budapest antes de cerrar la puerta de su casa para siempre? ¿O acaso este libro acompañó a alguien de su casa al ghetto? ¿Qué manos curtieron la cubierta de cartulina de este libro para que llegue a mí sesenta años después? ¿Qué intención tuvo quién puso este testigo sutil del horror?

Estas son las cosas que hacen que mi trabajo valga la pena.

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