¡Lo encontramos! En una de nuestras
entregas anteriores en búsqueda del verdadero orígen de Antonio Montesinos, habíamos dicho que para saber más habría que hurgar en los archivos de la Inquisición cartagenera. Gracias a la intercesión de
Adón Pronek encontré al profesor Hermes Tovar de la Universidad Nacional y del Archivo General de la Nación. El profesor Tovar me remitió al libro 1021 del Archivo Histórico Nacional de Madrid (folio 49) publicado en el libro de Anna María Splendiani,
Cincuenta Años de Inquisción en el Tribunal de Cartagena de Indias (Centro Editorial Javeriano/Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, Bogotá, 1997). A pesar de que el análisis histórico de este libro muestra una cierta (y preocupante) simpatía con las motivaciones purificadoras de los inquisidores cartageneros, tiene la gran virtud de presentar los documentos de manera completa y legible. He aquí el resumen del juicio de Montesinos visto desde la perspectiva de sus captores.
Antonio Montesinos, natural de Villaflor en el Reino de Portugal de quien fue relación en los galeones pasados que recelándose hiciese fuga fue preso en esta ciudad con secuestro de bienes y recluído en las cárceles secretas en 3 de septiembre de 1639 años por testificación resultada de la complicidad próxime pasada contra un fulano Montesinos de judaísmo con sospechas de ser el mismo en ella comprendido. Lo cual se ejecutó de acuerdo de fray Manuel Rodríguez de Araujo, religioso de San Francisco comisario que había sido de este Santo Oficio en un lugar de este obispado y parecer del licenciado don Francisco Rege Comialán, consultor, no habiendo entonces tribunal por falta de inquisidor, causa de la dilación que con él se tuvo en el despacho de audiencias hasta 14 de diciembre del año pasado de 1640, que se le dió la primera [audiencia] y primera monición, en que estuvo negativo, sin que por entonces se pasase adelante por el ahogo del despacho de dichos galeones.
Después en 4 de febrero de 1641 se le dió la segunda audiencia y segunda monición, en que así mismo negó y también en la tercera y tercera monición, que se le dio en el 7 del dicho mes. Púsosele la acusación en el 18 del mismo mes y todo lo negó. El 19, otro día siguiente, por no haber podido constar de la identidad de la persona por auto ordinario sin consulta se suspendió esta causa en atención del mucho tiempo que sin justificación había estado preso y luego incontinenti salió de las cárceles, entregándosele los pocos bienes que se le habían secuestrado. (v. 3, pp. 85-86)
¿Qué podemos concluir de este documento histórico? Primero, lo más obvio. Montesinos estuvo más de año y medio en las mazmorras de la inquisición, donde tuvo su famosa
revelación. Segundo, los documentos de la Inquisición confirman la veracidad de la primera parte de su historia: su captura en Cartagena y su posterior liberación. Añadiendo el detalle desconocido del motivo de su liberación: incapacidad para probar su identidad con este Montesinos previo acusado de judaizar. Posiblemente el detalle más importante de la historia que podemos sacar de este documento es que nos da una fecha exacta para su viaje a las selvas antioqueñas: entre finales de febrero de 1641 y verano de 1644. Este documento también nos revela el lugar de nacimiento de Montesinos: Vila flor, un pueblo en Portugal aproximadamente a 150 kms al este de Porto. Este pueblo era, de acuerdo a Lea,
History of theInquisition of Spain, un centro activo de judaizantes en el siglo xvii. Acá una de las citas relevantes:
Pedro Núñez Marques, tried in Madrid in 1679, testified that he had been inducted into Judaism in Villaflor (Portugal) by Maria Pinto, wife of Alvaro de Morales. After he returned to his father's house, in Torre de Moncorvo, he hesitated for months to let his parents know of his conversion, At last, in 1653, he told his mother, when she approved of it and said that both she and his father, Francisco Núñez Ramos, were Jews. There were eight children of them; he knew them all to be Jews but could give no details, except as to three sisters; they all assumed each other to be so, but each one attended to his own affairs, to earn a living, and to live with the utmost precaution. As his sister Angela Núñez Marques expressed it, they all knew each other to be Portuguese; that was sufficient, and further confidences were superfluous.
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