Aquellos que dudan de la utilidad del estudio de las religiones y de la necesidad, incluso en un país predominantemente monoreligioso como es Colombia, de establecer departamentos de religiones comparadas necesitan leer la siguiente pieza del Pasquín y pensar por cinco segundos si en cinco años vamos a poder entender (sin totearnos la cabeza) el sancocho religioso que se está volviendo nuestro país. (O la muy interesante relgión que se cuece en nuestra hermana república que mezcla un evangelismo bolivariano con pelígrosísimos tintes fascistas).
Sin academia no hay paraíso, sin académicos no hay policy. Déjenos trabajar.
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2 comentarios:
De acuerdo. Podemos incluso ampliar el espectro y pensar en el sancocho religioso que se ha armado en el mundo, uno aún más grande. Y, por otro lado, ¿volverá usted por Colombia? Porque hay una propuesta académica que tengo por hacer.
La idea es esa. LLevo tratando de cuadrar un mini curso con Porfirio para este Agosto pero no sé en qué va la cosa. He escrito un par de correos al centro de estudios religiosos del Rosario pero no he recibido respuesta. A grandes razgos, no obstante, la idea es volver o trabajar muy de cerca con la academia colombiana en particular y latinoamericana en general. De nuevo, si ésta me deja.
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